agosto 27, 2026

CALIBRE800RADIO

EL MEJOR NOTICIARIO DE LA RADIO

DESCUBREN COMO LA SOLEDAD RECONFIGURA EL CEREBRO HACIA EL CONSUMO DE ALCOHOL EN RATONES MACHOS, PERO NO EN HEMBRAS

Una investigación encontró que el aislamiento social modifica un circuito neural; consideran que eventualmente podría ayudar a explicar diferencias sexuales en problemas psiquiátricos

La soledad aumenta en las personas el riesgo de sufrir hipertensión arterial, problemas de sueño, deterioro funcional, ideación suicida y abuso en el consumo de alcohol y drogas. Ahora, una nueva investigación encontró en ratones como es que esta condición puede reprogramar el cerebro y fomentan el consumo de alcohol.

Los resultados de un estudio preclínico dirigido por la Universidad Northwestern y el Instituto Salk de Estudios Biológicos revelan, por primera vez, un mecanismo cerebral mediante el cual el aislamiento intensifica el consumo de alcohol en ratones macho, pero lo inhibe en las hembras.

Este descubrimiento «supone un avance significativo para el campo«, dice la autora principal del estudio, Reesha Patel, profesora adjunta en la Universidad Northwestern, en un comunicado de esta institución.

Patel añade que estos hallazgos, publicados este martes en la revista Nature Neuroscience, ofrecen «una diana biológica mucho más clara para comprender y, eventualmente, tratar el consumo indebido de alcohol derivado del aislamiento, un problema cada vez más frecuente».

Diferencias entre ratones y ratonas

En los experimentos se ofreció a los ratones —machos y hembras, aislados o en grupo— la oportunidad de beber durante una hora al día (a lo largo de unas dos semanas) de una botella de agua o de una botella que contenía una solución de alcohol al 15%.

Durante este periodo, los ratones macho aumentaron progresivamente su ingesta de alcohol, mientras que las hembras la redujeron.

El equipo científico registró la actividad de células cerebrales específicas y encontró un circuito cerebral que conecta la amígdala basolateral —la estructura encargada de procesar las señales emocionales y de estrés— con la corteza prefrontal medial, que regula la toma de decisiones.

«Nuestro trabajo demuestra que una vía concreta se vuelve hiperactiva durante el aislamiento y aumenta directamente el consumo de alcohol, y que machos y hembras recurren a estrategias neuronales distintas cuando experimentan soledad», señaló Patel.

La científica indicó que no puede afirmar con certeza por qué el aislamiento aumentó el consumo de alcohol en los ratones macho pero lo redujo en las hembras. No obstante, señaló que las diferencias sexuales observadas en el estudio reflejan patrones descritos en algunas investigaciones realizadas con seres humanos.

Más allá del consumo del alcohol y otras adicciones, la científica considera que el descubrimiento de este circuito «podría ayudar a explicar las diferencias observadas desde hace tiempo entre sexos en los trastornos neuropsiquiátricos«.

Activar y desactivar el circuito

El equipo también evaluó si la vía cerebral que detectaron provocaba el consumo de alcohol o si sólo reflejaba. Para ello usaron optogenética, una técnica que por medio de breves pulsos de luz puede activar o desactivar circuitos cerebrales.

Así, activaron artificialmente el circuito en ratones macho que no habían sido aislados, lo cual hizo que sus cerebros reaccionaran al alcohol como si hubieran estado aislados socialmente y bebieron más.

La soledad puede modificar circuitos cerebrales y conducir al consumo de alcohol en roedores. En humanos se han visto efectos similares.
Los circuitos cerebrales de los ratones no son muy distintos de los humanos. Crédito: Shutterstock

Por el contrario, cuando se inhibió ese mismo circuito en ratones macho aislados, el consumo de alcohol disminuyó, lo que significa que el circuito estaba provocando el consumo de alcohol.

Epílogo de soledad

El aislamiento social va en aumento a nivel mundial y ya se reconoce como un riesgo importante para la salud pública, estrechamente vinculado al consumo indebido de sustancias y al deterioro de la salud.

Además, en comparación con las personas que no se sienten solas, aquellas que reportan soledad presentan mayores niveles de depresión, ansiedad y desesperanza, si bien la soledad se reconoce como un constructo independiente de la depresión.