julio 1, 2026

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‘NO SE NECESITA UNA CHISPA MAGICA MISTERIOSA’; CREAN LAS PRIMERAS CELULAS SINTETICAS A PARTIR DE COMPUESTOS QUIMICOS

Kate Adamala y Aaron Engelhart, de la Universidad de Minnesota, desarrollaron organismos que tienen ciclos vitales; aunque no puede decirse que estén realmente vivos es la mejor imitación artificial hasta ahora

Hasta ahora, la idea de crear un organismo biológico completamente sintético ha pertenecido al ámbito de la ciencia ficción; sin embargo, dos profesores de la Universidad de Minnesota —Kate Adamala y Aaron Engelhart— y sus equipos afirman haber desarrollado las primeras células sintéticas con un ciclo de vida completo, construida sólo a partir de componentes químicos.

«Hemos replicado en química lo que antes solo era posible en biología: el conjunto completo de comportamientos de una célula. Esto demuestra que las funciones más fundamentales de la vida, como el crecimiento y la replicación, no necesitan una chispa mágica misteriosa«, afirma Adamala en un comunicado de la universidad.

Sin embargo, cabe señalar, como lo han hecho ya algunos expertos, que no se puede decir que estas células sintéticas «están vivas», ya que, aunque pueden alimentarse y replicarse, eventualmente, después de algunas generaciones, requieren de asistencia humana para continuar.   

Adamala y Engelhart llamaron SpudCell a su proyecto y publicaron un reporte o artículo de investigación sobre el mismo, pero no en una revista revisada por pares, sino en una plataforma llamada Biotic, hecha por Adamala y «colaboradores externos a la universidad».

Biotic es «una institución de investigación e ingeniería sin ánimo de lucro que tiene como objetivo construir la infraestructura técnica compartida para la ingeniería de células sintéticas y mantenerla abierta a la participación de investigadores de todo el mundo».

Novedades de las células sintéticas

SpudCell, de acuerdo con el equipo de investigación y desarrollo, «es capaz de selección, replicación del genoma, crecimiento, adquisición de recursos mediante alimentación y división genéticamente codificada»; es decir, tiene las funciones que definen a las células vivas, pero generadas de manera diferente.

Por ejemplo, a diferencia de las células naturales, las de SpudCell tienen división celular sin la estructura interna llamada citoesqueleto, que significa literalmente «esqueleto celular» y que desempeña un papel fundamental en el proceso de división celular natural.

En las células sintéticas, el citoesqueleto no es necesario porque fue sustituido por una serie de proteínas que, en lugar de estar en el interior celular, «se agrupan en la superficie de la membrana hasta que la tensión mecánica provoca la ruptura» de la célula.

Otra innovación que tienen estas nuevas células es que el ADN no está en forma de un único cromosoma, como sucede en las bacterias que tienen tamaño similar, sino que su genoma está dividido «en siete plásmidos de ADN independientes», lo cual es una estructura modular que «permite al equipo ‘programar’ diversas funciones de la célula de forma independiente».

No están vivas realmente, pero casi

Adamala y Engelhart señalan que sus células sintéticas no son independientes, ya que la mayoría de los productos de los que dependen —medicamentos, materiales, productos químicos— «requieren transformaciones moleculares que actualmente logramos mediante la utilización de células naturales» o con procesos industriales que implican enormes costos energéticos.

Por su parte, el comentarista de la biología Niko McCarty señala en su cuenta de X que SpudCell, «aunque sin duda es una célula (ya que posee una membrana con moléculas en su interior), definitivamente no está viva, porque no puede crecer indefinidamente, sobrevivir sin ayuda humana, producir sus propios ribosomas ni reciclar desechos» y muere tras unas pocas divisiones.

Sin embargo, añade: «¡Pero es un punto de partida!»

Evolución artificial

McCarty también destaca que el equipo de investigación de Adamala recaudó «entre seis y ocho millones de dólares en financiación filantrópica para ampliar sus esfuerzos con una nueva organización sin ánimo de lucro dedicada a la investigación de células sintéticas, llamada Biotic».

Kate Adamala es pionera en la creación de células sintéticas y, en ese sentido, de vida artificial
Kate Adamala y Aaron Engelhart señalan que sus células sintéticas no son independientes Crédito: Kate Adamala

«Este trabajo es sólo el principio», añade Adamala en el comunicado de la universidad. «Para aprovechar al máximo el potencial de esta tecnología —hacerla robusta y práctica— necesitamos un esfuerzo internacional conjunto. El papel de Biotic es concentrar los esfuerzos de ingeniería y hacerlos compatibles con una plataforma común».

«SpudCell es esa plataforma —añade la investigadora—, y con Biotic estableciendo los protocolos de colaboración, estamos ansiosos por comenzar a aplicar esta tecnología a desafíos importantes».