abril 20, 2026

CALIBRE800RADIO

EL MEJOR NOTICIARIO DE LA RADIO

CIENTIFICOS MEXICANOS DESCUBREN EL OSITO DE AGUA ‘ESTRELLA MICROSCOPICA’ EN EL IZTACCIHUATL

El muestreo en la ladera suroeste del volcán reveló cerca de 30 especies de tardígrados de las cuales una tercera parte no se conocían; este grupo tiene una gran importancia ecológica como «constructores de suelo»

Su nombre científico, Minibiotus citlalium, que se puede traducir como «pequeña estrella viviente» o «estrella microscópica», y es un animal diminuto del tipo de los osos de agua o tardígrados que fue descubierto en el volcán Iztaccíhuatl por científicos mexicanos.

El descubrimiento se hizo a partir de las colectas que hicieron científicos de las universidades Autónoma de Nuevo León (UANL), Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN) durante dos años en la ladera suroeste del volcán “Mujer dormida”.

Francisco Armendáriz Toledano, investigador del Instituto de Biología de la UNAM explicó que Minibiotus citlalium lleva el nombre náhuatl citlati, que significa estrella, ya que en su exterior presenta suajes o “adornos” que recuerdan a estos cuerpos celestes.

«Gran cantidad de la fauna que encontramos es nueva y desconocida para el mundo», añadió en entrevista para la Dirección General de Comunicación Social de la propia UNAM el también presidente de la Sociedad Mexicana de Zoología. 

Las miniestrellas del Iztaccíhuatl

Armendáriz comenta que Minibiotus citlaliumdescrita por el mismo equipo en 2020 en la revista Diversity fue una de alrededor de una decena de nuevas especies de tardígrados encontradas en el Iztaccíhuatl. Añadió que también se le ha ubicado en el Ajusco.

De acuerdo con el reporte de la investigación, publicada en la revista PLOS One el 4 de marzo de este año, el equipo registró 29 tipos de tardígrados en el volcán Iztaccíhuatl, de los cuales ocho especies estaban en los tres hábitats de musgo; es decir los de las rocas, el suelo y las cortezas de árbol.

Entre esas especies generalistas estaba Minibiotus citlalium —que es una de las alrededor de 55 especies del Minibiotus— señala el equipo, integrado también por Jazmín García Román y Rodolfo J. Cancino-López, de la UANL; así como Alba Dueñas-Cedillo y Enrico Alejandro Ruiz, del IPN.

Hasta hace dos décadas, manifestó Armendáriz, los tardígrados —que miden menos de un milímetro y requieren condiciones de abundante humedad y agua— eran un grupo poco estudiado; sin embargo, esto ha cambiado por su gran importancia ecológica como «constructores de suelo».

Imágenes de microscopía electrónica de barrido con dos resoluciones distintas de las estructuras con forma de estrella de Minibiotus citlalium. Crédito: Alba Dueñas-Cedillo y colaboradores, Diversity 2020. 

Se pensaba que los tardígrados, mejor conocidos como osos de agua, estaban en cualquier lugar; es decir, se creía que eran cosmopolitas, pero el análisis de los resultados del Iztaccíhuatl, en la que se buscó relacionar las especies con la altura, la humedad y otras condiciones, indica otra cosa.

El Iztaccíhuatl, señaló Armendáriz, pertenece a un macizo que forma parte de la faja volcánica transmexicana, un corredor biológico que conecta biotas boreales y tropicales con un mosaico de especies muy rico, con un origen reciente y que provoca que gran número de bosques queden aislados.

Agregó que esto ha llevado a que varias de las comunidades de osos de agua sean diferentes y que muchas de ellas sean endémicas para ciertos bosques.

«Nuestro estudio es en todas las montañas del eje volcánico, así que pronto revisaremos los tardígrados de los volcanes de Colima, Pico de Orizaba y Nevado de Toluca».