Ahora el PVEM medirá sus fuerzas en la elección del año que viene y verá si por fin puede caminar solo, pues a lo largo de toda su historia se mantenido a la sombra del PRI, PAN y Morena.
Las próximas elecciones del 2027 y 2030 presentarán un escenario en el que ya no existirán las alianzas de los procesos electorales anteriores, sobre todo de Morena con los partidos Verde y del Trabajo, con los que rompió la presidenta Claudia Sheinbaum cuando éstos decidieron no apoyar la reforma electoral que proponía reducción de presupuesto y las famosas plurinominales.
Los dueños del Partido Verde estiman que ya tienen suficiente capital político, fuerza electoral y dinero para ir solos en la elección del próximo año en la Ciudad de México, San Luis Potosí, Colima, Quintana Roo y Zacatecas. Por su parte, los del Partido del Trabajo ven la posibilidad de postular a la actual senadora Geovanna Bañuelos para Zacatecas.
La presidenta Claudia Sheinbaum y su antecesor Andrés Manuel López Obrador se sienten traicionados por estos partidos que han sido una rémora en las ultimas elecciones y de las cuales han sacado provecho para acrecentar su presencia a nivel nacional, sobre todo el Partido Verde, que aspira a tener gobernadores seguros en cuatro entidades.

La molestia y el enojo del fundador de Morena y de su heredera política se vio con claridad el pasado 7 marzo, cuando el partido Morena dio a conocer las reglas para la postulación de candidaturas a las 17 gubernaturas con base en encuestas y el veto al nepotismo, pero sin consultar al PT y PVEM.
Ante este ninguneo el PVEM y PT exigieron su derecho a participar en las encuestas, sobre todo el Partido Verde, que de la mano del gobernador potosino Ricardo Gallardo ha pedido que se le reconozca que tiene mayor fuerza que los aliados en esa entidad donde la principal aspirante del PVEM a la gubernatura es la senadora Ruth González Silva, esposa del gobernador.
Aunque los tres partidos han declarado que se mantienen unidos para la elección del 2027, en los hechos ya hay una fractura de una alianza que duró 12 años y que llevo al triunfo a Morena en 2018 y 2024, tanto en la presidencia como en la mayoría legislativa.
Los intereses de cada partido se sobrepusieron. De parte de Morena la intención de mantener la mayoría en la Cámara de Diputados y en una buena parte de las 17 gubernaturas en disputa.
Mientras que del PVEM y el PT, el interés es mantener el financiamiento público y los espacios legislativos obtenidos por la vía plurinominal, los cuales estaban en riesgo en la reforma electoral propuesta por la presidenta Sheinbaum y que fue rechazada por ambos partidos.
Ese rechazo fue el principio del fin de esta alianza de la que Morena salió beneficiada, principalmente en mantener una mayoría en la Cámara de Diputados para la aprobación de las reformas constitucionales heredadas del mandato lopezobradorista.
Ahora el PVEM medirá sus fuerzas en la elección del año que viene y verá si por fin puede caminar solo, pues a lo largo de toda su historia se mantenido a la sombra del PRI, PAN y Morena. Nunca como ahora ha conseguido espacios de poder en el poder legislativo y en algunos estados.
A su vez el PT tiene como principal meta mantener su registro y algunos espacios tanto en el Senado como en la cámara de Diputados y También buscan mantener respeto a su autonomía y respaldo a líderes locales.
Por cierto, otra alianza que ya no se verá es la que tuvieron el PRI y PAN que resultó tan terrible que perdieron escaños, gubernaturas y militantes. El priista Alejandro Moreno, desesperado, ha propuesto una gran alianza opositora, pero nadie le ha hecho eco, lo han dejado solo porque el PRI bajo su mando es un lastre, nadie lo quiere de aliado.



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