octubre 6, 2026

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LOS GUANTES ELECTRICOS PARA LOS AGENTES DEL ICE PROVOCAN DOLOR INTENSO…

El documento fue compartido con el grupo American Oversight tras una demanda y en este se detalla que se hicieron pruebas en una prisión militar durante 2024

AP.- Los guantes de descarga eléctrica que los agentes de migración estadounidenses pronto podrían usar para controlar a detenidos y manifestantes funcionaron con tanta potencia durante un ejercicio militar que los participantes sintieron un dolor intenso, dejaron de luchar de inmediato y temieron exposiciones adicionales, según un estudio del Ejército que no se había divulgado previamente.

Los líderes del Servicio de Migración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) conocieron los hallazgos antes de firmar un contrato de 16.7 millones de dólares para comprar 6 mil pares de guantes de descarga eléctrica en agosto, según registros obtenidos por el grupo de vigilancia American Oversight y compartidos con The Associated Press.

Las descargas tuvieron un impacto profundo en empleados del Ejército que desempeñaron el papel de prisioneros combativos durante el ejercicio, que se realizó en la prisión militar de Fort Leavenworth, en Kansas, en octubre de 2024.

Los participantes, varios de ellos hombres de gran tamaño, dejaron de resistirse segundos después de que los guardias aplicaron los guantes, y quedaron con “fatiga, dolor y una aprensión excesiva a recibir otra descarga”, concluyó el estudio.

“Después de experimentar los efectos del guante, los participantes manifestaron que con sólo ver el guante era suficiente para que quisieran obedecer”, escribieron los autores.

¿Qué dicen los críticos sobre los guantes de descarga?

El ICE ha calificado los guantes como “dispositivos de distracción y desescalada” menos nocivos que otras opciones no letales para someter a inmigrantes o manifestantes alterados. La agencia ha sostenido que la obediencia rápida que provocará mantendrá más seguros a los guardias y evitará que los incidentes requieran el uso de fuerza letal.

Pero críticos acusan que los guantes le dan al ICE otra arma para intimidar y brutalizar a las personas, incluso cuando la agencia está bajo fuego por el uso excesivo de la fuerza que ha dejado una estela de muertes y lesiones en todo el país.

Los guantes, señalan, son fáciles de activar, no dejan marca y no se han utilizado ampliamente en entornos fuera de las cárceles. El fabricante advierte que no deben usarse en personas vulnerables como niños, mujeres embarazadas o personas con discapacidad.

«La evaluación militar en los propios archivos del ICE muestra que estos guantes pueden causar ‘dolor intenso’ y forzar la obediencia. No establece que sean seguros», declaró Chioma Chukwu, directora ejecutiva de American Oversight.

“Todos deben alarmarse de que el ICE se esté preparando para desplegar una herramienta diseñada para infligir, en el mejor de los casos, dolor intenso, sin demostrar que sea segura para las personas que serán sometidas a ella”, añadió. 

El ICE entregó el estudio y otros documentos a American Oversight como parte de la demanda del grupo, al amparo de la Ley de Libertad de Información, contra la agencia para obtener registros relacionados con su uso de la fuerza.

¿Qué más dice este estudio sobre los guantes?

El análisis en la prisión militar evaluó si los guantes podían usarse de manera eficaz para sacar por la fuerza de sus celdas a prisioneros combativos, responder a disturbios en áreas comunes y trasladar a reclusos que no cooperan. Empleados que participaron en simulaciones realizaron varios escenarios con y sin los guantes para medir su impacto, incluidos enfrentamientos violentos en los que los reclusos debían pelear con todas sus fuerzas.

El estudio consideró que los dispositivos “aumentaron la eficiencia” de los equipos que realizaban extracciones forzadas de celdas y respondían a perturbaciones al reducir la duración de los enfrentamientos físicos, evitar el agotación de los guardias y prevenir lesiones. No “cambiaron de manera significativa” el tiempo que tomaba controlar a los reclusos durante los traslados escoltados, pero sí requirieron menos esfuerzo.

El guante «aporta un aumento de confianza a los agentes más pequeños o con menos entrenamiento”, concluyó el estudio. “La obediencia del recluso fue inmediata” en comparación con otros métodos, añadió.

La descarga eléctrica no hace que el cuerpo se congele como lo hace una descarga de táser, sino que “funciona sobrecargando las terminaciones nerviosas periféricas” de la piel para causar dolor, indicó el estudio. Los participantes que estaban mojados o tenían aceite en la piel describieron descargas aún más potentes, y uno reportó molestias durante 30 minutos después.