septiembre 18, 2026

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¡TU CEREBRO NO MADURA A LOS 25, SI NO A LOS 32!

Legalmente eres adulto a los 18, pero tu cerebro no se enteró de ese trámite. Un estudio de la Universidad de Cambridge acaba de mover la fecha de la verdadera madurez cerebral hasta los 32 años, y con eso desmonta también la creencia popular de que todo se define a los 25.

Lo que hicieron los investigadores

El equipo, liderado por Duncan Astle, comparó resonancias magnéticas de cerca de 3 mil 800 personas de entre 0 y 90 años. Con un tipo de escaneo que sigue el movimiento del agua dentro del cerebro, lograron mapear cómo se transforman las conexiones neuronales a lo largo de toda la vida.

Así identificaron cinco etapas bien marcadas: infancia, adolescencia, adultez, envejecimiento temprano y envejecimiento tardío. Cada una tiene su propio patrón de «cableado» cerebral, como si el cerebro cambiara de partitura en distintos momentos de la vida.

¿Por qué no a los 25?

Durante años se popularizó la idea de que el cerebro termina de desarrollarse a los 25. Pero según los propios investigadores, esa cifra viene de estudios más antiguos que solo miraban la corteza prefrontal, la zona detrás de la frente encargada de planear, priorizar y tomar decisiones.

Esa región en efecto alcanza su madurez estructural a mediados de los 20. El problema es que es solo una pieza de una reorganización mucho más grande. La etapa que Cambridge llama «adolescencia extendida» arranca alrededor de los 9 años y no cierra hasta cerca de los 32, cuando ocurre el cambio más brusco en las conexiones cerebrales.

Los otros puntos de quiebre de tu vida

El estudio no se detiene en la adultez. Detectó otro parteaguas alrededor de los 66 años, cuando el cerebro entra en una fase de envejecimiento temprano y se empieza a degradar la sustancia blanca, lo que reduce las conexiones neuronales. Es también la edad en que aumenta el riesgo de padecimientos como la hipertensión.

Una última fase comienza cerca de los 83 años, con una conectividad que sigue bajando y un cerebro que depende cada vez más de ciertas regiones específicas, aunque los datos sobre esta etapa todavía son limitados.

¿De qué sirve saber esto?

Más allá de la curiosidad, entender estas etapas podría ayudar a detectar mejor cuándo el cerebro es más vulnerable, ya sea a dificultades de aprendizaje en la infancia o a condiciones como la demencia en la vejez.

Así que la próxima vez que sientas que tu veintena fue una montaña rusa de decisiones impulsivas, tienes una explicación con respaldo científico: tu cerebro, literalmente, seguía en obra negra.