agosto 27, 2026

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ALIMENTOS QUE PUEDES COMER AUNQUE HAYAN CADUCADO

Abres la alacena, ves una fecha vencida en la etiqueta y automáticamente lo tiras a la basura. Pero en muchos casos ese gesto desperdicia comida perfectamente segura, porque no toda fecha impresa en un empaque significa lo mismo.

Existen dos fechas distintas: la de caducidad y la de consumo preferente. La fecha de caducidad aplica a alimentos muy perecederos, como carnes, pescados frescos o productos lácteos delicados, y ahí sí hay riesgo real de bacterias dañinas si se consume después. Esa nunca debe pasarse por alto.

La fecha de consumo preferente, en cambio, solo indica el momento en que el alimento mantiene su mejor calidad en sabor, textura o color, pero no un límite de seguridad. Según explican organismos de seguridad alimentaria, comer un producto después de esa fecha es seguro, aunque haya perdido algunas de sus características originales.

Alimentos que puedes comer sin miedo, aunque la fecha ya pasó

Siempre y cuando el empaque no esté abierto y el producto no muestre señales de deterioro, esta lista es de las más seguras para seguir consumiendo:

  • Pastas, arroces y legumbres secas: su bajo nivel de humedad prácticamente impide que se echen a perder.
  • Galletas, pan de caja y frituras: pueden perder crocancia con el tiempo, pero no representan un riesgo.
  • Frutos secos: solo cambian de sabor si ya pasó mucho tiempo, nada más.
  • Embutidos y quesos curados: a diferencia de los quesos frescos, estos resisten bastante más gracias a su proceso de curación.
  • Conservas y enlatados: mientras la lata no esté hinchada, oxidada o abollada, siguen siendo seguras por mucho tiempo.
  • Miel: prácticamente no caduca gracias a su bajísimo contenido de agua.
  • Salsas como cátsup, mostaza o soya: su acidez actúa como conservador natural.
  • Mermeladas sin abrir: pueden aguantar hasta seis meses después de la fecha gracias al azúcar y la acidez.
  • Mayonesa sin abrir: su bajo pH dificulta el crecimiento de bacterias; lo único que puede fallar es que la grasa se oxide.
  • Refrescos y bebidas alcohólicas: su composición los hace prácticamente indestructibles con el tiempo.
  • Yogur sin abrir: contrario a lo que mucha gente cree, no tiene fecha de caducidad real, sino de consumo preferente. Puede aguantar hasta dos semanas después sin ningún riesgo, aunque quizás lo notes más ácido o con el suero separado.

Los que prácticamente nunca caducan

Hay un grupo de alimentos secos que, si se guardan bien sellados y en un lugar fresco, se mantienen seguros durante muchísimo tiempo más allá de la fecha impresa:

  • Especias: no representan ningún riesgo de salud pasada su fecha, solo van perdiendo aroma y potencia de sabor poco a poco.
  • Harina: se conserva bien mientras esté seca y sellada; el único cuidado real es checar que no huela rancia (sobre todo la integral) ni tenga signos de plaga.
  • Café: ya sea molido o en grano, su bajo contenido de agua lo hace prácticamente indestructible; con el tiempo solo pierde intensidad de sabor.
  • Congelados: aquí la clave no es la seguridad sino la calidad. Mientras se mantengan a -18°C sin interrupciones en la cadena de frío, se conservan bien hasta 12 meses (9 meses en el caso de la carne molida). Lo peor que puede pasar es que aparezcan quemaduras de congelador que afecten el sabor.

Estos sí piden más cuidado, aunque digan «consumo preferente»

No todo lo que lleva esa leyenda merece la misma confianza ciega. Hay productos donde vale la pena ser más estricto:

  • Huevos: aunque técnicamente también manejan fecha de consumo preferente, se recomienda respetar bastante la fecha del empaque, sobre todo si se van a comer crudos o poco cocidos. Si tienes duda de qué tan frescos siguen, existe la prueba del vaso de agua: si el huevo se hunde y queda acostado en el fondo, sigue fresco; si flota, es mejor desecharlo.
  • Leche pasteurizada (la de refrigerador, no la de larga vida): es bastante más delicada que su versión UHT. Puede aguantar unos días después de la fecha si no se ha roto la cadena de frío, pero ante cualquier olor agrio o grumos, hay que tirarla sin pensarlo. La leche de larga conservación (UHT), en cambio, sin abrir y guardada en un lugar fresco, sí aguanta semanas o incluso meses más sin ningún problema.
  • Salchichas de Frankfurt: aquí hay que tener más cuidado del que parece. Son un alimento listo para comer con riesgo real de Listeria, una bacteria que puede crecer incluso dentro del refrigerador. Autoridades de seguridad alimentaria recomiendan recalentarlas hasta que salgan bien calientes antes de comerlas y no arriesgarse con el paquete ya pasado de fecha, sobre todo si en casa hay embarazadas, adultos mayores o personas con las defensas bajas.
  • Quesos frescos (panela, cottage, requesón): a diferencia de los curados, estos sí son altamente perecederos y se deterioran rápido una vez abiertos o pasada su fecha. Aquí no vale confiarse solo en el olfato.

Antes de tirar cualquier producto vencido, la recomendación de los especialistas sigue siendo la misma: revisa el aspecto, huele y, si todo parece normal, prueba una pequeña cantidad. Pero en los alimentos de mayor riesgo, como carnes, lácteos frescos, huevos crudos y platillos preparados, ningún truco casero sustituye a la fecha del empaque: ahí es mejor no arriesgarse.