julio 30, 2026

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COMO SABER SI TIENES MAL DE AMORES, O LIMERENCIA, Y LOS PASOS PARA ERRADICARLO

Tener un deseo involuntario, incontrolable y obsesivo por otra persona, similar a una adicción, puede «causar un malestar significativo, alterar la vida diaria y tener consecuencias negativas»; pero no tiene que durar para siempre

Aunque hoy se celebra el Día Internacional del Mal de Amores, este no es término técnico; sin embargo, la psicología tiene algunas definiciones que coinciden con lo que usual se entiende por esta expresión popular que, por cierto, no se trata de problema menor. 

Obsesión romántica y, sobre todo, limerencia, son los términos más aceptados, aunque no sean cponsiderados diagnósticos clínicos para el mal de amores aunque hasta ahora el «mal de amores» no se ha ubicado en las prioridades de investigación psicológica. 

«A diferencia del amor, con la limerencia, te consumen tus sentimientos por otra persona, te guste o no», señala la Cleveland Clinic

La limerencia se refiere a «un deseo involuntario, incontrolable y obsesivo por otra persona», es una fijación que «puede causar un malestar significativo, alterar la vida diaria y tener consecuencias negativas para los demás», señala Rebecca Ellis, investigadora en salud pública en la Swansea University

Ellis añade en un comentario publicado en el sitio The Conversation que la limerencia puede afectar a cualquiera, pero es más frecuente en personas con ansiedad o depresión.

La palabra limerencia fue acuñada por la psicóloga conductual Dorothy Tennov en su libro de 1979, «Amor y limerencia: La experiencia de estar enamorado». Tennov no se basó en ninguna etimología específica, sólo le pareció que el término era adecuado para el fenómeno que estaba describiendo.

En su libro, Tennov considera que la limerencia es «natural», pero muchos no están de acuerdo. En lo que coinciden los investigadores del fenómeno es que tiene un «impacto negativo en la vida diaria, incluyendo la salud mental de la persona, y potencialmente también en la de la otra persona» u «objeto limerente», señala Ellis.

Cómo saber si tengo limerencia

Según la psicoterapeuta Natacha Duke, la limerencia comparte algunas características con la adicción, ya que en ambos casos, el neurotransmisor dopamina, a veces llamado la «hormona de la felicidad», se libera al entrar en contacto con el objeto de la adicción. «Dado que la dopamina forma parte del sistema de recompensa del cuerpo, se continúa buscando esa sensación de euforia».

Duke señala que también comparte características neuroquímicas con el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), pues los niveles de serotonina parecen disminuir en las dos condiciones.

Entre los factores que pueden aumentar la vulnerabilidad a la limerencia se incluyen:

  • Estilos de apego inseguros
  • Traumas
  • Baja autoestima
  • Uso excesivo de redes sociales

Una persona en estado de limerencia idealiza a la persona de la que está enamorada, fijándose en sus cualidades positivas y negando cualquier defecto, señala Ellis. Sus emociones dependen de las señales percibidas de interés o rechazo, lo que provoca altibajos emocionales extremos.

Ilustrativa: adolescente mira con tristeza a una joven alejarse. Crédito: Shutterstock

Quienes padecen limerencia piensan continuamente en la persona que les atrae, «lo cual puede resultar emocionante y placentero, especialmente si sus sentimientos son correspondidos», agrega, pero agrega que estos casos, «puede ser difícil reconocer el tipo de apego limerente en una relación, confundiéndolo con las primeras etapas del amor romántico».

En cambio, las consecuencias negativas de la limerencia son mejores indicadores, pues la persona que la padece «puede experimentar pensamientos intrusivos, malestar físico, sentimientos intensos y unilaterales, así como pensamientos obsesivo-compulsivos relacionados con la persona que le atrae».

Son estas características las que «distinguen la limerencia de los enamoramientos y otros sentimientos románticos convencionales», señala Ellis.

Las tres etapas de la limerencia

Normalmente, la limerencia consta de tres etapas, señala la académica de la Swansea University. Primero, el enamoramiento, que implica la atracción inicial en la que la persona comienza a idealizar a alguien.

En segundo lugar viene la cristalización, que es la fase de limerencia plena, donde predominan los pensamientos obsesivos, la dependencia emocional y la euforia o la desesperación. La tercera fase es el deterioro, cuando el apego finalmente se desvanece.

«Aunque la limerencia sigue siendo un tema poco investigado, algunos estudios sugieren vínculos con estilos de apego ansioso, en los que la persona teme el rechazo y anhela una constante reafirmación», añade.

También señala que esta obsesión romántica puede afectar la capacidad de una persona para desarrollar y mantener relaciones sanas, ya sean amorosas o platónicas.

Eliminar la limerencia

Para regular sus emociones o romper el ciclo, las personas que experimentan limerencia pueden buscar apoyo externo, «las terapias como la terapia cognitivo-conductual (TCC) y la terapia de aceptación y compromiso (ACT) pueden ser útiles».

A nivel personal Ellis destaca, primero la importancia de «reconocerla y no juzgarse por sentirla» lo cual puede ser un primer paso importante. 

También recomienda «establecer límites, como limitar la exposición al objeto de la limerencia», lo que puede entenderse a veces como alejarse de él o la ex.

«Practicar la autocompasión y la paciencia, aceptar estas emociones sin juzgarlas y centrarse en el crecimiento personal, puede ayudar a aliviar la angustia», son otras de sus sugerencias.

Duke hace sugerencias similares: 

  • Acepta tus sentimientos tal como son. No te juzgues por desear más de una relación.

  • Sé honesto contigo mismo o misma. Reflexiona sobre lo que necesitas de una relación sana.
  • Practica el amor propio. «Si alguien no corresponde a tus sentimientos o no puede estar ahí para ti, siempre puedes contar contigo», afirma.

  • Establece límites saludables. Limita tus interacciones con personas que no te apoyan de la manera que necesitas.

Ambas expertas coinciden en la importancia de limitar el uso de las redes sociales, pero lo hacen con enfoques diferentes.

Duke señala que no se puede negar que «la tecnología moderna puede ser particularmente adictiva. Permite acceder al historial de una persona, ver sus fotos y saber qué hace a diario». Añade que «las aplicaciones de citas en línea y los perfiles en redes sociales facilitan la sensación de conexión con alguien a quien quizás ni siquiera conozcas bien”.

Por su parte, Ellis señala que «internet ha permitido que más personas compartan sus experiencias de limerencia, encuentren apoyo comunitario y se comprendan mejor a sí mismas».