Este jueves la Conferencia General de Pesas y Medidas determinó que se dejará de intercalar segundos en los relojes atómicos para coincidir con el movimiento del planeta ante la «amenaza» de tener que restar uno
La Tierra no gira en torno a su eje imaginario siempre a la misma velocidad, por lo que desde 1972 se han añadido segundos a los relojes atómicos, mucho más precisos que el planeta, para ajustar la hora oficial a la rotación de la Tierra. Esta práctica dejará de aplicarse a partir de mayo de 2027.
Si bien se tenía previsto dar fin a estos ajustes en 2035, este jueves la Conferencia General de Pesas y Medidas, reunida en Versalles, aprobó la nueva fecha, señala la agencia EFE.
«Desde 1972, se han añadido segundos adicionales —conocidos como «segundos intercalares»— a la hora oficial cada vez que nuestro planeta, cuya rotación es ligeramente irregular, pierde la sincronización con los relojes atómicos», comenta Michelle Bastian de la Universidad de Edimburgo.
A lo largo de estas cinco décadas, «se han incorporado un total de 27 segundos intercalares«, añade la profesora de Teoría, Cultura y Medio Ambiente en un artículo en el sitio The Conversation distribuido por la agencia Reuters. La última vez que se hizo el añadido fue en diciembre de 2016.
La decisión de dejar de hacerlo se debe a los riesgos que esos segundos adicionales entrañan para los sistemas de sincronización horaria, y a las medidas que las grandes tecnológicas podrían adoptar ante la «amenaza» ya no de sumar segundos, como se ha hecho hasta ahora, sino de restar uno.
Riesgos para los sistemas informáticos
La desaparición de los segundos intercalares no es un asunto trivial que sólo importe a la comunidad astronómica, también lo hace a las transacciones financieras, las telecomunicaciones, el sector energético y los centros de datos.
Bastian pone como ejemplo que «cuando se añadió un segundo intercalar en 2012, se produjeron fallos en sitios web como Reddit y LinkedIn, además de retrasos en los vuelos de la aerolínea Qantas».
También aclara que, en la información que se ha difundido sobre la decisión tomada este jueves, «estos riesgos para los sistemas informáticos suelen señalarse como el motivo principal para suprimir los segundos intercalares; sin embargo, el verdadero riesgo residía en la integridad del estándar horario único aceptado a nivel mundial».
La rebeldía de Google
En 2008, ante la previsión de añadir un segundo intercalar el 31 de diciembre, Google decidió no asumir el riesgo de incorporarlo de golpe. En cambio, sus servidores horarios «distribuyendo» el segundo adicional a lo largo de un lapso de 20 horas, «mediante incrementos tan minúsculos que sus sistemas no llegaron a detectarlos».
Google concluyó que el UTC (por el inglés para Tiempo Universal Coordinado) no se ajustaba a sus necesidades y «desarrolló su propio sistema de medición del tiempo. Cada vez más, otras corporaciones han adoptado sus propias soluciones alternativas».

«Como resultado, en los últimos años, los debates dentro de los organismos internacionales responsables de la normalización se han centrado en cómo el modelo actual de medición del tiempo ya no resulta adecuado como estándar universal«, señala la experta.
El segundo intercalar negativo
Después de que en 2022 la Conferencia de Pesas y Medidas acordara que para 2035 el UTC dejaría de incluir segundos intercalares, «las previsiones sobre cambios en la rotación terrestre plantearon la posibilidad de que fuera necesario aplicar el primer ‘segundo intercalar negativo’«; es decir, restar un segundo al reloj en lugar de añadirlo.
«La alarma ante el impacto sin precedentes que esto podría provocar llevó a comparar la situación con el fenómeno del ‘efecto 2000’ (Y2K)», comenta Bastian.
El creciente riesgo de que más usuarios del UTC optaran por implementar sus propios sistemas de medición del tiempo condujo al acuerdo de este jueves en Versalles: adelantar la eliminación de los segundos intercalares al 20 de mayo de 2027.
Otra idea de los relojes
Así, «el UTC ha sido redefinido para consolidarse nuevamente como un estándar compartido, libre de la controversia que planteaba para diversas actividades económicas», señala Bastian.
Esto implica que «las empresas tecnológicas y de informática a escala global disponen ahora del margen necesario para que sus sistemas funcionen con mayor fluidez». También que «los astrónomos ya no podrán utilizar el UTC como una referencia general de la rotación terrestre, tal como lo hacían anteriormente».
Bastian concluye señalando que el debate sobre los segundos intercalares y la solución planteada demuestran «que nuestra concepción habitual de los relojes —como instrumentos abstractos, matemáticos y objetivos— es errónea. Esta visión ignora que los relojes son herramientas diseñadas que se reformulan a medida que cambian las necesidades«.
Se puede añadir que por primera vez en la historia de la humanidad dejaremos de usar nuestro principal reloj natural y la duración del día dejará de ser el estándar global de medición del tiempo.



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