julio 15, 2026

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DETECTAN AZUCAR COSMICA Y COSMETICA EN EL ESPACIO INTERESTELAR DEL CENTRO DE LA VIA LACTEA

Utilizando los telescopios españoles Yebes e IRAM, un equipo logró detectar el azúcar eritrulosa que en la Tierra se encuentra en algunos frutos rojos, pero sobre todo en los autopbronceadores

Encontrar azúcares en el espacio no es raro, se les ha detectado en asteroides y meteoritos; sin embargo, su presencia en estos cuerpos, no sugiere que fueron creados en ellos, sino en el llamado «espacio interestelar», algo que hasta este lunes no se había podido probar.

La prueba se publicó este lunes en la revista Nature Astronomy, donde un  equipo de investigación reportó el hallazgo de un azúcar llamado eritrulosa que puede ser considerado cósmico, porque se le encontró en el espacio interestelar, pero también cosmético, ya que en la Tierra está sobre todo en los productos conocidos como autobronceadores.

De hecho, la detección de la que hasta ahora es la molécula de azúcar más grande en el espacio interestelar —es decir, en las finas nubes de gas y polvo que están esparcidas entre las estrellas— se hizo en una nube molecular del centro de la Vía Láctea llamada G+0.693-0.027, utilizando los telescopios españoles Yebes e IRAM.

El hallazgo de inmediato ha despertado el entusiasmo de la comunidad interesada en entender el origen de la vida, ya que los azúcares son parte fundamental de la vida y una de las teorías más aceptadas es que llegaron a la Tierra desde el espacio en los meteoritos (que es como se llama a los cuerpos que llegan a la superficie de nuestro planeta).

Sin embargo, el azúcar detectada en grandes cantidades es la eritrulosa, un azúcar con un esqueleto de cuatro átomos de carbono que en la vida terrestre se encuentra en algunos frutos rojos, sin que se sepa qué función desempeña en ellos, y es un producto de la fermentación que llevan a cabo algunas especies de bacterias.

Es decir, no se detectó una azúcar como la ribosa, que con cinco átomos de carbono tiene un papel estructural en las moléculas de ARN, ni la desoxirribosa —igual a la anterior menos por un átomo de oxígeno—, que está en la doble hélice del ADN; tampoco se trata de la glucosa, que con sus seis átomos de carbono es el combustible universal de las células vivas.

De hecho, la eritrulosa, que en la Tierra es un líquido amarillento, es conocida sobre todo como una parte fundamental de los llamados autobronceadores; es decir, los productos de cosmética que se usan para oscurecer la piel sin necesidad de exponerse a la radiación ultravioleta del Sol.

Cabe añadir, como señala The Associated Press, que desde hace unos 25 años cerca del centro de la Vía Láctea se detectó glicolaldehído, una molécula de dos átomos de carbono que metabólicamente es un precursor de la ribosa, y que la nave Osiris-Rex de la NASA recuperó azúcares en el asteroide Bennu, incluidas la ribosa y la glucosa.

Esto permite especular que estos azúcares se pueden encontrar en otras regiones del espacio interstelar, además de la eritrulosa.

Una historia de azúcares cósmicos, terrestres y vitales

La investigación se llevó a cabo con el radiotelescopio de 40 metros del Observatorio de Yebes —ubicado en Guadalajara, España— y el telescopio de 30 metros del Instituto de Radioastronomía en el Rango Milimétrico (IRAM), en Pico Veleta, Granada.

El equipo de investigación incluyó a personal de las universidades de Extremadura (España) y de Radboud (Países Bajos) identificó el azúcar en forma gaseosa al comparar las señales espectroscópicas del telescopio con muestras en el laboratorio.

Pablo de Vicente, director del observatorio de Yebes y uno de los coautores de la nueva investigación, durante una entrevista en diciembre de 2025 en las instalaciones del telescopio. Crédito: EFE 

Izaskun Jiménez-Serra, del Centro de Astrobiología y líder del equipo, señala que el hallazgo de la eritrulosa «sugiere que estos compuestos complejos están más extendidos en el Universo de lo que pensábamos».

En comentarios con la agencia EFE, añade que «el hecho de que otros azúcares, como la ribosa o la glucosa, se hayan detectado en meteoritos y asteroides forma parte de la misma historia: estas moléculas se podrían formar en las etapas más tempranas del nacimiento de los sistemas planetarios en sus nebulosas madre y posteriormente ser transferidas a cuerpos menores».

Después, «muchos de estos cuerpos impactaron contra la superficie de la Tierra primitiva durante el Bombardeo Intenso Tardío (hace entre 4.100 y 3.800 millones de años), aportando una parte importante de ese material orgánico», añade Jiménez-Serra.

Para la astrofísica Erika Hamden, de la Universidad de Arizona, quien no formó parte del equipo de investigación, el hallazgo «es un ejemplo prístino de las cosas que simplemente flotan en la galaxia”, declaró Hamden a la AP.

(Con información de EFE y AP)