septiembre 9, 2026

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‘ESPERO QUE UCRANIA GANE LA GUERRA’; DICE EN LA MOSTRA EL DIRECTOR RUDO DE LA POLEMICA CINTA ‘DAU’

La película del disidente Iliá Jrzhanovski cuenta la historia del proyecto del Estado soviético para crear la bomba atómica; su participación en la competencia ha sido criticada por Kyiv

EFE.- Este miércoles, los conflictos entre Rusia y Ucrania llegaron al Festival de Cine de Venecia con el estreno de la película «Dau», dirigida por Iliá Jrzhanovski (o Khrzhanovsky), un cineasta ruso disidente pero acusado por Kyiv de mantener vínculos con el Kremlin.

La inclusión de esta cinta, que hace un gigantesco recorrido por la era soviética, a la carrera por el León de Oro llegó a suscitar la queja conjunta de los ministerios de Exteriores y de Cultura ucranianos, que perciben «vínculos» de la obra con Moscú.

Por esa razón, la conferencia de prensa de presentación de la cinta sirvió este miércoles de plataforma para que el cineasta diera explicaciones, y lo primero que ha dicho es que espera que «Ucrania gane la guerra».

«Mi posición sobre la guerra ruso-ucraniana es clara desde el comienzo e incluso antes de la invasión de 2022 (…) Lo único que puedo desear es paz y que el gobierno ucraniano tenga éxito, que logre hacerlo de la mejor manera posible, salvar al país y ganar esta guerra», aseveró Jrzhanovski en inglés ante los periodistas.

El estado soviético y la bomba artómica

«Dau», de casi tres horas y media de duración, se inspira en los científicos que contribuyeron a construir la bomba atómica para la Unión Soviética, mostrando más de cuatro décadas de historia del bloque a partir de las andanzas de un físico de origen griego.

En la cinta, el director de orquesta grecoruso Teodor Currentzis interpreta al físico Lev Landau, quien fue llamado al servicio del Estado soviético para crear el arma más letal de la historia dentro de un laboratorio secreto, el Experimento fue nombrado por el apodo del científico.

Sin embargo, eventualmente sintió la necesidad de buscar su propia libertad en medio de un mundo marcado a fuego por el control total, la violencia, la ambición y el poder. 52

La película es imponente, tanto en el plano visual como sonoro: Jrzhanovski lleva 20 años rodándola —de hecho incluye grabaciones hechas en sus inicios— y evoca con gran realismo aquel desaparecido mundo soviético, sin ocultar hambrunas, miseria o represión.

La polémica por su participación

«Dau» había suscitado un gran interés en la Mostra dado todo el debate político que ha generado a su alrededor. Máxime en un año en el que la Bienal de Venecia, que organiza el festival de cine, ha permitido en su edición dedicada al Arte la readmisión de artistas rusos pese a las sanciones y a las quejas de la Unión Europea.

Los ministerios ucranianos han acusado a la película de ser un «proyecto vinculado al Estado ruso y a sus redes de influencia».

Alegan que uno de sus primeros productores fue el empresario ruso Sergei Adoniev, próximo al régimen de Putin y sometido a sanciones por Estados Unidos, además de que Currentzis, el protagonista quien no es un actor profesional, ha recibido la ciudadanía rusa y ha desarrollado su carrera financiado por bancas estatales.

Pero también han afeado que «Dau» haya sido rodada en la ciudad de Járkiv, en plena zona contendida en esta guerra, sin citar que se encuentra en territorio ucraniano, simplemente situándola en la URSS.

El autor de la película no solo reconoció que Adoniev financiara su proyecto entre 2008 y 2019, sino que agradeció su «importante y valioso» apoyo para su realización, pero aseguró que por aquel entonces no pesaba sobre él «ningún tipo de sanción».

«Era una época completamente diferente y durante los últimos siete años el proyecto ha sido completamente distinto», aseveró.

Por otro lado, el director afirmó que se mantiene en contacto con su protagonista, Teodor Currentzis, cuestionado por las autoridades de Kiev, y justificó su ausencia en la presentación en la Mostra por una «emergencia en el último momento», no precisada.

«Empecé a rodar esta película en una época en la que era absolutamente imposible imaginar cualquier tipo de guerra entre Rusia y Ucrania», recordó Jrzhanovski.

En la cinta además hace un cameo (como un profesor comunista) el físico y divulgador italiano Carlo Rovelli, criticado a menudo por sus posición contraria al envío de armas a la resistencia ucraniana.