La curiosidad por conocer el Colegio de México llevó a Ángel Gabriel Arámbula a descubrir una convocatoria que cambiaría sus planes: hoy forma parte de Líderes en Movimiento y se prepara para vivir una experiencia internacional
La confianza en uno mismo, y en las capacidades que tienes, es una sensación que puede animarte a transitar caminos que no habías contemplado dentro de tus metas.
Y esa confianza se manifestó para Ángel Gabriel Arámbula Carrillo, alumno de segundo semestre en Economía, en un correo que recibió en abril, y que esperaba con ansias, nervios, pero también con mucho optimismo.
Su contenido era algo que, aunque con un poco de duda, él ya esperaba: su aceptación a formar parte de la 6.a generación de Líderes en Movimiento, un programa académico extracurricular impulsado por el Consejo Mexicano de Negocios, y al que en esta ocasión postularon casi 4000 universitarios, y del que únicamente 60 alumnos de diferentes instituciones de México fueron aceptados.
Y Ángel, tras atravesar una serie de filtros, uno más complejo que el otro, actualmente es parte de ese 1.5 % de universitarios aceptados en dicho programa.
Luego de ser aceptado, Ángel relata: “Lo primero que hice fue marcarle a mis papás y decirles que había sido aceptado, después a mi hermana, a toda mi familia, para decirles que esta oportunidad por fin se me dio. Por fin estoy haciendo las cosas que me gustan. Y, pues es el primer paso”.
Líderes en Movimiento es realizado por una de las cámaras empresariales más importantes del país, de la mano del Consejo Coordinador Empresarial y del Colegio de México, institución reconocida nacionalmente en las áreas de ciencias sociales y humanidades.
Ese programa va dirigido a jóvenes destacados e interesados en hacer actividades que beneficien a su comunidad y con madera de líderes.
Para Ángel, esta oportunidad se presentó sin haberla buscado, y, además, fue algo que él mismo se motivó a hacer.
Relata que, para su formación académica, ya tenía contemplado el Colegio de México, y que investigando la institución de su interés fue como encontró la convocatoria de Líderes en Movimiento, a la que inmediatamente decidió participar.
“Fue una sensación de que no te lo puedes creer, porque en lo personal no tenía un referente, ni de la ciudad, o de la Universidad, que hubiera llegado a este tipo de programas”.
A casi cinco meses de haber ingresado al programa nacional, Ángel cuenta emocionado todas las experiencias que ha tenido, las redes de contacto que ha formado y el conocimiento que ha adquirido.
Dentro de sus vivencias, Ángel habla de haber conocido a diferentes figuras del área empresarial, de carácter nacional e internacional.
En un viaje a la Ciudad de México, contemplado como parte del programa, visitó empresas de alto calibre dentro del Consejo Mexicano de Negocios, como Grupo Rotoplas, donde conoció al presidente de la compañía; al Grupo Brisas, una de las empresas hoteleras más importantes del país; y al Puerto de Liverpool, una de las tiendas más importante de toda América Latina.
En esa semana de convivencia, Ángel hace una reflexión que refleja el porqué forma parte del programa nacional: “Es un lugar donde llegas a convivir con jóvenes igual de interesados que tú en cambiar el rumbo del país, en hacer algo por la comunidad”.
Otro logro que se desbloqueó para Ángel fue la oportunidad de tener como mentor al jefe de la oficina de Project Management en Alestra, empresa importante de telecomunicaciones, y además ejecutivo de alto nivel del Consejo Mexicano de Negocios.
“Tuve la ventaja de que él fuera mi mentor. De que durante cinco sesiones él tuviera la oportunidad de darme consejos acerca de mi vida académica y de lo que podría llegar a ser mi vida profesional”.
Actualmente, en el programa Ángel trabaja en la creación de una campaña para una empresa que busca soluciones innovadoras.
Asimismo, participa en sesiones de diálogo y deliberación donde abordan temas de actualidad, que ocurren tanto en México como el mundo.
“México sufre una gran falta de apoyo al talento nacional. Y es lo que busca este programa, apoyar a todo ese talento que está perdido, que no se reconoce”.
Pero esta experiencia no ha concluido, y dentro de un mes esta trayectoria tendrá una escala internacional, donde Santiago de Chile será la sede.
Ese viaje, que hará a mediados de octubre, será para Ángel el punto en el que este programa le abrirá la perspectiva mundial que le faltaba para poder soñar más grande.
Además de seguir en busca de más proyectos que lo reten a crecer personal y profesionalmente, Ángel resalta que le interesaría que sus compañeros también pudieran vivir la misma experiencia que él está viviendo.
“Lo que sigue es seguir enfocado en mis estudios, en mi desarrollo académico y traer un poquito de lo que me deja este programa a mi comunidad. Darles un pedacito de lo que me han dado para ayudar. Me gustaría ayudar”.
Consciente de que para él el cielo es el límite, Ángel espera que, al darse a conocer su experiencia en este programa, otros alumnos también se animen a participar en otras actividades que los impulsen en sus estudios y en su forma de ver la vida.
“Porque hay muchos jóvenes muy inteligentes en esta Universidad”, asegura.



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