septiembre 2, 2026

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‘NASA’ LANZA TELESCOPIO ROMAN PARA EXPLORAR PLANETAS Y UNIVERSO

Cabo cañaveral.- El telescopio espacial Roman, la nueva joya de la corona de la NASA, despegó este domingo con la misión de buscar nuevos planetas alrededor de otras estrellas, estudiar la misteriosa energía oscura y observar el universo con una amplitud sin precedentes.

A bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX, la agencia espacial estadounidense puso en órbita el observatorio, cuyo costo asciende a 4 mil 300 millones de dólares. Poco después del amanecer, la nave inició su viaje hacia un punto situado a 1.6 millones de kilómetros de distancia, donde también opera el Telescopio Espacial Webb.

El enorme observatorio, bautizado en honor de Nancy Grace Roman, la primera directora de astronomía de la NASA, tardará más de tres meses en llegar a su destino. Una vez instalado, permitirá observar extensas regiones del universo y descubrir objetos celestes a una velocidad muy superior a la de telescopios anteriores.

“Va a encontrar miles de supernovas, decenas de miles de planetas, miles de millones de galaxias y decenas de miles de millones de estrellas”, afirmó Nicky Fox, directora de misiones científicas de la NASA. Destacó que su enorme campo de visión permitirá realizar observaciones que hasta ahora no eran posibles.

Despegue exitoso y felicitación presidencial

Minutos después del lanzamiento desde el Centro Espacial Kennedy, los dos propulsores laterales reutilizables del cohete descendieron con fuertes estampidos sónicos hasta aterrizar nuevamente en Cabo Cañaveral.

Poco después, el telescopio se separó con éxito de la etapa superior del cohete, lo que provocó celebraciones entre los controladores de la misión.

Fox rompió en llanto al observar el desarrollo de la operación. “¡Es un día maravilloso!”, expresó.

Horas más tarde, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, afirmó durante una conferencia de prensa que el Roman podría convertirse rápidamente en un telescopio conocido por el público. En ese momento recibió una llamada del presidente Donald Trump, quien lo felicitó por el lanzamiento.

“Vaya, se veía hermoso en televisión”, comentó Trump, quien el viernes había visitado el Centro Espacial Johnson, en Houston, para rendir homenaje a la tripulación lunar de Artemis II. “Son los mejores del espacio”.

El Roman ampliará la mirada sobre el universo

El campo de visión del Roman será más de 100 veces mayor que el del Telescopio Espacial Hubble, que continúa captando imágenes del universo después de 36 años en órbita.

El Webb, por su parte, complementa esas observaciones con una capacidad más precisa y sensible, incluida la posibilidad de estudiar objetos extremadamente antiguos, cercanos a la época del Big Bang.

Los tres observatorios trabajarán junto con la nave Euclid, de la Agencia Espacial Europea, y el Observatorio Vera C. Rubin, de la Fundación Nacional de Ciencias en Chile, para estudiar algunos de los principales misterios del cosmos.

Entre las galaxias que Roman ayudará a identificar habrá estrellas que podrían tener planetas a su alrededor. Cuando localice nuevos mundos, el Webb podrá dirigir su atención hacia ellos y obtener información más detallada.

“El enorme alcance del Roman nos permitirá encontrar lo extraño, lo raro y lo inusual”, afirmó Julie McEnery, directora científica del proyecto. “Redefiniremos lo que significa encontrar una aguja en un pajar”.

Uno de los principales objetivos será obtener más información sobre la materia oscura y la energía oscura, componentes que representan la mayor parte del universo, pero cuya naturaleza aún no ha sido esclarecida.

El enorme catálogo de galaxias que elaborará el Roman ayudará a los científicos a estudiar la expansión del universo y el papel que desempeñan estas fuerzas invisibles.

Escaneará el cielo a una velocidad sin precedentes

La velocidad será una de las principales ventajas del Roman.

Según McEnery, un mes de observaciones de la Vía Láctea realizadas por el Roman le tomaría aproximadamente un siglo al Hubble. El nuevo telescopio podrá estudiar rápidamente el bulbo situado en el centro de nuestra galaxia y obtener la observación más profunda realizada hasta ahora de esa región.

Además de una amplia cámara infrarroja, con una sensibilidad comparable a la del Hubble pero mil veces más rápida, el Roman contará con un coronógrafo experimental diseñado para bloquear la luz de las estrellas.

Ese instrumento permitirá obtener imágenes directas de planetas que orbiten otras estrellas, incluso cuando su brillo sea extremadamente tenue.

Aunque el Roman no fue diseñado específicamente para buscar vida, sus descubrimientos podrían contribuir a futuras misiones destinadas a responder una de las grandes preguntas de la humanidad: si existe otra Tierra y si estamos solos en el universo.

El telescopio también fue diseñado para poder recibir combustible adicional. Si durante la próxima década se desarrolla un sistema robótico capaz de realizar ese reabastecimiento, su vida útil podría prolongarse.

El espejo del Roman tiene un origen inesperado

El lanzamiento del Roman se produjo casi un año antes de lo previsto y dentro del presupuesto establecido. Además, es el primer telescopio espacial de la NASA que lleva el nombre de una mujer.

El científico retirado de la NASA Ed Weiler consideró que el reconocimiento a Nancy Grace Roman llegó después de mucho tiempo. Fue él quien la llamó la “Madre del Hubble” y quien trabajó con ella después de incorporarse a la NASA.

Roman ingresó a la agencia en 1959 y defendió durante años la construcción de observatorios espaciales capaces de superar las limitaciones de la atmósfera terrestre. Murió en 2018, a los 93 años.

“Esto es muy, muy apropiado. Creo que Nancy estaría muy orgullosa” de que el telescopio que lleva su nombre investigue algunos de los mayores misterios del universo, como la energía oscura, afirmó Weiler.

El Hubble fue lanzado en 1990 con un defecto en su espejo que obligó a realizar una compleja reparación mediante caminatas espaciales de astronautas.

El espejo primario del Roman tiene prácticamente el mismo diámetro que el del Hubble, casi 2.4 metros, pero su origen es poco convencional: proviene de excedentes de satélites espía.

La Oficina Nacional de Reconocimiento entregó a la NASA, hace más de una década, dos espejos sobrantes para que fueran reutilizados en proyectos científicos. El segundo permanece almacenado.