agosto 29, 2026

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EL ARREGLO MUSICAL QUE JUAN GABRIEL ODIO EN ‘ABRAZAME MUY FUERTE’ Y QUE HOY NADIE PUEDE SACARSE DE LA CABEZA

El arreglista Eduardo Magallanes reconstruyó frente a un piano la historia de una decisión armónica que el “Divo de Juárez” escuchó, rechazó y terminó firmando

Hay canciones que el público ama por razones que el propio artista nunca celebró. El arreglista Eduardo Magallanes lo sabe bien: metió un quiebre musical en Abrázame muy fuerte que Juan Gabriel no quería, y que hoy nadie puede sacarse de la cabeza.

La historia la contó a los 80 años, sentado frente a su piano de gran cola negro, en el podcast Un día a la vez, de Noticias Telemundo.

Magallanes pasó décadas traduciendo al papel las melodías que Alberto Aguilera Valadez tarareaba de memoria. Desde esa posición privilegiada, conocía los límites de lo que el cantautor aceptaba y lo que no. Y en el caso de Abrázame muy fuerte, empujó un poco más allá al Divo de Juárez.

La “diablura” que Juan Gabriel no pidió y que terminó aceptando

Todo empezó con un recurso que en música se llama cadencia rota: una resolución armónica que defrauda la expectativa del oído. En vez de cerrar donde el oído anticipa, la melodía gira hacia otro acorde, hacia otro lugar. Magallanes lo ilustró al piano frente al periodista Julio Vaqueiro: en vez de llegar al descanso esperado, la canción se desvía.

“Esto se llama cadencia rota en música”, explicó el músico en Un día a la vez refiriéndose al épico cierre de la canción Abrazame muy fuerte.

Juan Gabriel en Bellas Artes será proyectado en el Zócalo de la CDMX: cuándo y a qué hora será el magno evento gratis 
(Infobae México/ Jovani Pérez)Juan Gabriel en Bellas Artes será proyectado en el Zócalo de la CDMX: cuándo y a qué hora será el magno evento gratis (Infobae México/ Jovani Pérez)

Y luego vino la confesión: “A Alberto no le gustaba mucho, ¿eh?” Aun así, el cantautor acabó aceptándolo. Magallanes no detalló cómo fue esa negociación, pero el resultado quedó grabado para siempre.

El episodio no fue una excepción en su relación. Juan Gabriel defendía su obra con una convicción que rozaba lo inflexible. En Madrid, durante uno de sus encuentros, le advirtió a Magallanes con toda claridad:

“Maestro, le voy a pedir un favor. Nunca me cambie una palabra. No lo voy a aceptar, maestro”. El arreglista había intentado mejorar la sintaxis de una canción, ajustar una conjugación, pulir una frase. El cantautor lo frenó en seco.

Con el tiempo, Magallanes entendió la lógica detrás de esa terquedad.

Él hizo las canciones para cantarlas él. Y por eso defendía sus letras a capa y espada”, dijo en Un día a la vez. Las inversiones gramaticales, los giros extraños, las frases que a cualquier corrector le habrían parecido un error, eran decisiones.

“Era capaz de decir: ‘Querida, ya compasión de mí tú ten’. Y para mí era chistoso, no aberrante”, recordó el músico.

El hombre que estuvo con Juan Gabriel desde el primer coro hasta el último disco

Eduardo Magallanes es músico, arreglista, compositor, director de orquesta, productor musical y director artístico. Su vínculo con Juan Gabriel comenzó en 1968, cuando el productor Enrique Kamura Vega le pidió que acompañara al piano a “un chavo que viene de Juárez y anda muy pelado”. Magallanes lo escuchó cantar Escándalo, de Rubén Fuentes, le notó un ceceo y lo vio “muy verde, muy bisoño”.

Juan GabrielJuan Gabriel. (Cinemex)

Fue Kamura quien propuso ponerlo a hacer coros. Así, Alberto Aguilera Valadez grabó su primer coro para Angélica María y empezó a ganar cien pesos por sesión. Desde ese momento hasta el último proyecto conjunto , Juan Gabriel vestido de etiqueta por Eduardo Magallanes, lanzado el 12 de agosto de 2016, el músico fue uno de sus compañeros de viaje más cercanos.

Juan Gabriel murió 16 días después de ese lanzamiento. “Cuando regreso el 28 de agosto, me entero que falleció ese día en la mañana en Los Ángeles. Y no podía yo creerlo, no daba crédito”, dijo Magallanes en Un día a la vez.

De esa amistad de casi cinco décadas quedan cartas que el cantautor le escribió para agradecerle su trabajo, y un arreglo con cadencia rota que el “Divo de Juárez” nunca del todo quiso, pero que el mundo entero terminó cantando.