El texto crea el derecho a la ayuda a morir, que debe ser ejercido por la propia persona interesada o, si está físicamente incapacitada para hacerlo, por personal sanitario
EFE.- Este miércoles, tras ser promulgada el martes por el presidente francés Emmanuel Macron, se publicó en Francia la ley sobre el «derecho de la ayuda a morir», la cual legaliza una forma de eutanasia y de suicidio asistido. Este es un paso obligado antes de que entre en vigor.
La ley, que se publicó este miércoles en el Diario Oficial de la República Francesa, fue adoptada el pasado 15 de julio de forma definitiva por la Asamblea Nacional, lo que cerraba el procedimiento parlamentario y el viernes de la semana pasada fue validada por el Consejo Constitucional, que emitió algunas reservas.
Si el texto publicado eeste miércoles se aprueba oficialmente, se prevé su implementación concreta para enero de 2027, para dar tiempo a la publicación de los decretos de aplicación.
El texto crea un derecho a la «ayuda a morir», que debe ser ejercido por la propia persona interesada, lo que se conoce como eutanasia, o excepcionalmente, si está físicamente incapacitada, por un médico o enfermero, en un suicidio asistido.
Condiciones para la muerte asistida
Para ejercer ese derecho hay que cumplir una serie de condiciones, empezando por ser mayor de edad y tener la nacionalidad francesa o ser residente en Francia.
Lo pueden reclamar personas que sufran enfermedades graves e incurables, cuyo pronóstico vital debe estar comprometido en fase avanzada o terminal, con un proceso irreversible de deterioro de la salud y de la calidad de vida.
Además, tiene que haber un sufrimiento físico o psicológico derivado de la enfermedad que no pueda ser aliviado o que el paciente considere insoportable tras haber decidido rechazar o detener un tratamiento, aunque el sufrimiento puramente psicológico, sin patología física grave subyacente, no da acceso a este derecho.
Para que pueda acogerse, el implicado debe tener plena capacidad de discernimiento y ser apto para manifestar su voluntad de forma libre y consciente en el momento de realizar la solicitud.
En ese caso, habrá de pedir ayuda a un profesional sanitario, médico o enfermero, y el proceso debe formalizarse por escrito y ser sometido a una evaluación colegiada.
A partir de ahí, el sanitario debe dar una respuesta motivada en un plazo de 15 días desde la solicitud. Si se aprueba, el paciente confirma su decisión tras un periodo mínimo de reflexión de dos días.




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