julio 31, 2026

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PREPARAN REGRESO DE GANADO POR SANTA TERESA

Santa Teresa, NM— «¡Estamos listos tanto en México como en Estados Unidos!», afirmó Daniel Manzanares, director del Cruce Internacional de Importación y Exportación de Ganado de Santa Teresa, al recibir con optimismo, aunque también con cautela, el anuncio del Gobierno de Estados Unidos sobre la próxima reapertura gradual de los cruces fronterizos para la importación de ganado.

Después de más de un año de corrales vacíos, pérdidas millonarias y cientos de empleos afectados, productores y empresarios ganaderos de la región esperan reactivar un intercambio comercial valuado en miles de millones de dólares que beneficia directamente a Chihuahua, Nuevo México y Texas, además de transportistas, hoteles, restaurantes, proveedores agrícolas, corrales de engorda y otros negocios ligados a la industria pecuaria.

Manzanares aseguró que las instalaciones están listas para reiniciar operaciones.

«Tenemos esperanza», expresó el directivo, quien encabeza uno de los principales puntos de internación de ganado bovino y equino de América del Norte.

No obstante, advirtió que aún faltan varias semanas para que la reapertura llegue a Santa Teresa, por lo que el sector permanece atento a la evolución de las condiciones sanitarias en México.

«Estoy contento, pero con precaución. Todavía faltan aproximadamente dos meses para que llegue la reapertura a Santa Teresa. Ojalá Dios quiera que sí», comentó mientras viajaba de Douglas, Arizona, hacia Santa Teresa, Nuevo México, un recorrido de aproximadamente 180 millas.

Funcionarios del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) anunciaron el 24 de julio que los puertos de entrada para ganado en la frontera sur comenzarán a reabrir de manera gradual.

El primer cruce en reanudar operaciones será Douglas, Arizona, el próximo 24 de agosto. Posteriormente, las autoridades estadounidenses evaluarán los resultados antes de autorizar la reapertura en Nuevo México.

Manzanares estima que el puerto ganadero de Santa Teresa podría reabrir hacia finales de septiembre, mientras que Columbus, Nuevo México, sería el último en retomar actividades.

La decisión representa una oportunidad para restablecer un flujo comercial suspendido por el USDA debido a la propagación del gusano barrenador del Nuevo Mundo en México.

Aunque los cruces permanecieron cerrados poco más de un año, representantes del sector afirman que las restricciones, suspensiones e incertidumbre comercial han provocado afectaciones económicas durante casi dos años.

El anuncio llega después de meses de gestiones y presión por parte de ganaderos de Texas, Nuevo México y Chihuahua, quienes solicitaron a los gobiernos de México y Estados Unidos encontrar un mecanismo que permitiera proteger la sanidad animal sin paralizar por completo el comercio fronterizo.

Productores y organizaciones pecuarias sostienen que el cierre ocasionó pérdidas millonarias, desempleo y un fuerte impacto económico en las comunidades que dependen de la ganadería.

Como resultado de esas negociaciones, ambos gobiernos acordaron avanzar hacia una reapertura gradual, sujeta a evaluaciones sanitarias, inspecciones reforzadas y nuevos protocolos de seguridad.

Manzanares consideró que la cooperación entre ambos países será determinante para evitar que factores políticos retrasen el proceso.

«Hay mucha cooperación entre los dos gobiernos. Mientras trabajen juntos y no permitan que la política interfiera, todo debería salir bien. Pero habrá que esperar», señaló.

El empresario recordó que durante décadas anteriores, cuando existieron brotes de gusano barrenador en ambos países, la frontera nunca fue cerrada por completo.

«Yo pienso que nunca debieron haber cerrado la frontera, porque en los años cincuenta, sesenta, setenta, ochenta y noventa, cuando había gusano en los dos países, nunca se cerró. Los gobiernos trabajaron juntos para salir adelante y eso es lo que tenemos que hacer otra vez», afirmó.

La problemática fue analizada recientemente durante una reunión celebrada en Santa Teresa, en la que representantes de Texas y Nuevo México revisaron las pérdidas económicas, el desempleo y las consecuencias del cierre del cruce ganadero.

El encuentro fue impulsado inicialmente por el alcalde con licencia de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, y posteriormente recibió seguimiento del alcalde Héctor Ortiz.

También participaron el alcalde de El Paso, Renard Johnson; el comisionado de Agricultura de Texas, Sid Miller, así como funcionarios, empresarios y representantes del sector ganadero.

Durante la reunión coincidieron en la necesidad de reabrir los cruces bajo estrictos controles sanitarios, dada la importancia de esta actividad para la economía de la región fronteriza.

Manzanares calificó el cierre como «absolutamente devastador» para productores y trabajadores de ambos lados de la frontera.

Indicó que las pérdidas relacionadas únicamente con las operaciones de Santa Teresa superan los mil millones de dólares.

«Hubo muchas pérdidas. En este más de un año cerrado estamos hablando de más de mil millones de dólares solamente en Santa Teresa. En el lado mexicano, en Chihuahua, también hubo una afectación muy fuerte», expresó. 

El impacto no se limitó a las empresas dedicadas al traslado de ganado. También afectó a transportistas, trabajadores de corrales, hoteles, restaurantes, proveedores de alimento, servicios veterinarios, estaciones de combustible y comercios locales.

«Mucha gente perdió mucho dinero. Hubo personas que estaban vendiendo sus casas, sus camiones y todo lo que tenían. Fue muy fuerte y se perdieron muchos empleos», lamentó.

Asimismo, Gerardo Fierro, director ejecutivo de la Autoridad Fronteriza de Nuevo México, coincidió en que el cierre de los cruces de Santa Teresa y Columbus representó pérdidas de miles de millones de dólares en comercio, además de millones de dólares en impuestos estatales sobre combustibles, cuotas y otras actividades económicas. Afirmó que la reapertura permitirá reactivar la economía agrícola y ganadera de la región.

Manzanares explicó que la Unión Ganadera Regional de Chihuahua agrupa a 51 asociaciones locales y alrededor de 7 mil 500 productores.

Al considerar a trabajadores, proveedores y sus familias, estimó que la cifra de personas afectadas supera las 40 mil o 50 mil tan solo en Chihuahua.

«Y solamente estamos hablando de Chihuahua. También hay ganaderos de Durango, Coahuila y Sonora que resultaron afectados», agregó.

La imposibilidad de exportar ganado a Estados Unidos también provocó una saturación del mercado mexicano, mayores costos de alimentación, pérdida de peso de los animales y una reducción en los ingresos de los productores.

El cruce ganadero de Santa Teresa, operado por una empresa de capital mexicano, es considerado por Manzanares como el principal punto de internación de ganado de América del Norte.

Durante 2024, las instalaciones procesaron la importación de aproximadamente 501 mil cabezas de ganado mexicano hacia Estados Unidos, con un valor comercial superior a los mil millones de dólares.

Además, movilizaron entre 50 mil y 100 mil cabezas de ganado estadounidense hacia México.

Una parte importante del ganado procedente de Chihuahua es enviada a corrales de engorda ubicados en Hereford y otras comunidades del Panhandle de Texas.

La suspensión de este comercio agravó la reducción del inventario ganadero estadounidense que, de acuerdo con Manzanares, se encuentra en uno de sus niveles más bajos desde la década de 1950.

«Yo digo que esa es una de las razones por las que están abriendo, porque este comercio es muy importante. En Estados Unidos estamos en uno de los puntos más bajos de ganado en los corrales de engorda desde los años cincuenta», explicó.

Los altos precios también han llevado a algunos productores estadounidenses a vender vacas, vaquillas y animales destinados originalmente a la reproducción.

«Un animal que en México vale alrededor de 800 dólares puede venderse aquí hasta en 3 mil 300 dólares», indicó.

A pesar de los meses de inactividad, Manzanares aseguró que tanto las instalaciones estadounidenses como los corrales mexicanos están preparados para reanudar las operaciones.

«Nosotros estamos listos y el lado mexicano también está listo», afirmó.

Como parte de las nuevas medidas, se contempla utilizar perros entrenados para detectar el olor de la mosca asociada con el gusano barrenador. Este tipo de inspección se aplicaría en puntos como Douglas, Arizona; Palomas, Chihuahua, y San Jerónimo, frente a Santa Teresa.

El procedimiento para exportar ganado incluye varias inspecciones antes de que los animales ingresen a Estados Unidos.

Manzanares explicó que los novillos y las hembras son revisados inicialmente en los ranchos por médicos veterinarios. Posteriormente reciben un tratamiento con ivermectina y disponen de un plazo aproximado de 24 horas para llegar a la frontera.

En el punto de exportación, cada animal es descargado, sujetado e inspeccionado de manera individual. Después pasa por corrales especiales, donde vuelve a ser revisado antes de recibir un baño sanitario.

Una vez concluido ese proceso, el ganado puede ingresar a las instalaciones estadounidenses, donde personal del USDA realiza una última inspección.

«Los revisan uno por uno. Primero en el campo, después en la frontera y nuevamente antes de entrar a Estados Unidos», detalló.

El prolongado proceso de revisión y espera también provoca una merma considerable en el peso del ganado.

Manzanares aseguró que actualmente los animales pueden perder entre 11 y 14 por ciento de su peso antes de concluir el cruce.

«Antes prácticamente no había merma y ahora estamos viendo una pérdida de entre 11 y 14 por ciento. Es mucho, pero todavía resulta conveniente para el ganadero mexicano cruzarlo y venderlo en Estados Unidos», afirmó.

Una vez en Santa Teresa, los animales pueden venderse a compradores con oficinas en las instalaciones o comercializarse mediante las subastas organizadas por la Unión Ganadera.

Mientras el sector se prepara para la reapertura, el avance del gusano barrenador en Chihuahua continúa generando preocupación.

Autoridades estatales confirmaron casos activos en 11 municipios: Allende, Coronado, Cuauhtémoc, Hidalgo del Parral, Huejotitán, Jiménez, La Cruz, López, Rosales, San Francisco del Oro y Santa Bárbara.

En un periodo de 24 horas, el número de casos aumentó de 18 a 30, por lo que se reforzaron los cercos sanitarios y las inspecciones de ganado.

El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), la Secretaría de Desarrollo Rural de Chihuahua y los organismos auxiliares de sanidad animal mantienen activos los protocolos de vigilancia.

Las acciones incluyen inspecciones en ranchos, seguimiento de animales expuestos, tratamiento de heridas y revisión del ganado que se moviliza dentro del estado.

Pese a este aumento, el USDA considera a Chihuahua y Sonora como entidades de menor riesgo debido a sus programas de inspección y a su distancia respecto al sur de México, donde se concentra la mayor cantidad de casos.

Todos los animales que ingresen a Estados Unidos deberán pasar por una inspección completa antes de cruzar la frontera.