Con un pastel, como lo hizo durante 19 años con ella en casa, este 29 de julio Norma Laguna celebró el nacimiento de su hija Idalí Juache Laguna, quien en 2010 se convirtió en víctima de desaparición, trata y feminicidio en Ciudad Juárez.
“Su sueño era seguir estudiando, trabajar, comprar una casa, decía que para nosotros (su mamá y su papá)… y casarse, ella deseaba tener una niña”, recordó hoy la madre quien desde el martes 23 de febrero del 2010 se ha dedicado a buscarla y exigir justicia, pero también a visibilizar su caso como una medida de prevención.
Idalí, la tercera de sus ocho hijos, nació el domingo 29 de julio de 1990 en esta frontera, y la última vez que la vio fue cuando la acompañó a tomar un camión de transporte público para que fuera a visitar a su tío al entonces Centro de Readaptación Social Municipal, ubicado en la calle Barranco Azul.
Días antes, había olvidado un anillo en una agencia de modelos en la que hizo un comercial y le dijo a su mamá que iba a ir por él, por lo que ella asegura que fue ahí donde desapareció.
Durante más de dos años, fue la propia madre quien se dedicó a buscarla, hasta que agentes de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua (FGE) encontraron parte de su cráneo en el Arroyo El Navajo, y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) le confirmó que se trataba de su hija. Y, aunque hubo un detenido, fue dejado en libertad.
“Hay una testigo protegido que dijo que ella veía que él (Camilo. D. B.) era el chofer que se llevaba a las mujeres”, lamentó sobre el mismo hombre que era el dueño de la agencia de modelos en donde Idalí olvidó su anillo.
Acompañada por otras madres y familiares a quienes también les arrebataron a sus hijas o hermanas, Norma partió esta mañana un pastel de vainilla con fresas para conmemorar los 36 años del nacimiento de Idalí, y recordó que durante 19 años la celebraron con un pastel que ella compraba en la pastelería El Pedernal, o que compraba su esposo en el centro de la ciudad cuando salía de trabajar.
A Idalí le gustaba modelar, jugaba futbol soccer y coleccionaba peluches de Piolín, recordó Norma mientras observaba la última foto que se tomó cuando trabajó modelando junto a un carro.
También hizo un llamado a la comunidad que se solidarice con las madres que sufren el dolor de haber perdido a una hija o un hijo, porque solo haciendo visibles los delitos como la desaparición, la trata de personas y el feminicidio pueden prevenirse.
“A veces nos critican, nos señalan, pero en realidad no saben lo que pasamos, lo que sufrimos. Y, pues gracias a Dios que ellos no están así, pero sí que cuando haya una pesquisa y reconozcan a alguien o la miren que hablen, que denuncien, aunque sea con una llamada anónima, para que alguna madre pueda abrazar a su hija, para que regrese a casa, ya que lamentablemente la mía ya no regresó”, pidió.


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