La Fiscalía General del estado (FGE) reportó el 37.8 por ciento de las órdenes de aprehensión ejecutadas, mientras que el 62.1 se mantuvo “pendiente”, revelan datos contenidos por la “Radiografía de las Fiscalías en México: evaluar para fortalecer la procuración de justicia”, dada a conocer por la organización México Evalúa.
Esta cifra ubica a la FGE de Chihuahua como la numero 17 más efectiva en el país en este renglón.La Fiscalía más eficiente en ejecutar órdenes de aprehensión es la de Tlaxcala, con 93.8 por ciento.
Esto se explica, en parte, a una carga de trabajo mucho menor al promedio: solamente 258 órdenes de aprehensión en el último año, cuando el promedio de las 32 entidades es de siete mil 452 anuales. Durango (mil 803) y Yucatán (612) son casos similares, con una baja carga de órdenes de ejecución pendientes, señala el estudio presentado.
Entre las fiscalías menos efectivas sobresale el caso de Guerrero, que sólo logró ejecutar 2.1 por ciento de las órdenes de aprehensión obtenidas durante el último año.
“Este es un indicador preocupante que señala problemas graves de efectividad, sobre todo si también se considera el dato sobre el 30 por ciento de personal con función de policía de investigación.
Con tan considerable número de policías se supondría una alta capacidad para realizar este tipo de tareas”, advierte.
Para aumentar la efectividad en la ejecución de las órdenes de aprehensión es necesario mejorar la coordinación institucional entre las policías y las fiscalías.
“Esto puede traducirse en comunicación más fluida entre la policía de investigación y los fiscales para asegurarse que se están persiguiendo a los objetivos, lo que también debería estar conectado a una estrategia de priorización de casos”, considera el estudio.
La ejecución de órdenes de aprehensión, considera México Evalúa, es un indicador clave de la capacidad estatal real.
“No basta con judicializar o solicitar órdenes; la eficacia del sistema penal se mide en su capacidad para hacer efectivas las decisiones judiciales.
Por ello, el nivel de cumplimiento constituye un termómetro directo de la fortaleza operativa de las fiscalías y de su articulación con las policías de investigación”, apunta.
Una métrica de la capacidad de coordinación en la investigación entre los ministerios públicos y las policías es la eficiencia en la ejecución de las órdenes de aprehensión.
Idealmente, los datos que permitirían trazar esta relación son el número anual de órdenes de aprehensión que solicitan los fiscales a los jueces y, de estas solicitudes, cuántas son autorizadas por los jueces a las fiscalías y el número de órdenes ejecutadas por la policía de investigación, destaca la organización civil en el análisis presentado.


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