abril 22, 2026

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DEL ABANDONO AL ‘SENTI-PENSAR’; LA DECADA QUE HA TRANSFORMADO EL CENTRO CULTURAL DE LAS FRONTERAS

La comunidad estudiantil de la Universidad Tecnológica Paso del Norte atendió la cronología de este antecedente histórico en la región

En 2012, lo que hoy es el Centro Cultural de las Fronteras (CCF) era un símbolo del abandono urbano en una ciudad golpeada por la crisis social. Este miércoles 22 de abril en punto de las 9:00 horas, al cumplirse 10 años de su inauguración, especialistas y protagonistas de su rescate se reunieron en el foro “Historia viva: Cimientos del PRONAF” , donde destacaron que la recuperación del recinto fue un proceso legal y arquitectónico.

El reto jurídico: un patrimonio bajo custodia

Uno de los puntos más reveladores del foro fue la precisión sobre la situación legal del inmueble. La doctora Tania Magaly Cortés Flores, subdirectora de Asuntos Estratégicos de la Oficina de la Abogacía General de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), aclaró que el CCF no fue una donación, sino un comodato otorgado por el Gobierno de México, mediante el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (FONART) en 2012.

Este acuerdo impone a la Universidad una responsabilidad de alto nivel: mantener la vocación cultural y artística original para la cual fue creado el espacio en los años 60, en la entonces gestión del entonces presidente de la nación, licenciado Adolfo López Mateos. «La Universidad tiene el compromiso de seguir con este enfoque; es un recinto federal creado para el fomento a la cultura», enfatizó Cortés, quien ha custodiado los procesos patrimoniales de la institución por dos décadas.

¿Qué es el comodato?

El comodato en el Código Civil Federal (CCF) de México es un contrato gratuito mediante el cual una persona (comodante) cede temporalmente el uso de un bien no fungible (mueble o inmueble) a otra (comodatario), quien se obliga a restituir la misma cosa individualmente; está regulado en los artículos 2497 al 2515.

Arquitectura para el ser humano

Por su parte, la maestra Abril Sánchez Solís, docente investigadora y responsable del rediseño arquitectónico del recinto, compartió la filosofía detrás de la obra iniciada en 2014.

Describió el proceso como un ejercicio de “senti-pensar la arquitectura”, priorizando la sensibilidad humana sobre la mera estructura de concreto.

La rehabilitación se dividió en tres etapas críticas (2014-2016), financiadas en gran medida por el Programa de Apoyo a la Infraestructura Cultural de los Estados (PAICE).

La catedrática Sánchez Solís reveló que “existe el proyecto para una cuarta etapa: un centro de espectáculos de alto nivel que recupere la mística de la vida nocturna y cultural que tuvo la zona del Programa Nacional Fronterizo (PRONAF) en su época dorada, adaptado a las necesidades teatrales y musicales contemporáneas.

Gestión y Resiliencia

La maestra Silvia Olmos Ortíz, quien moderó el foro y fue jefa del CCF durante el periodo clave de reconstrucción (2014-2018), recordó que el proyecto nació de «un sueño» para la comunidad juarense en un contexto de vulnerabilidad.

La articulación de equipos multidisciplinarios permitió integrar el CCF en un distrito cultural que hoy conecta al Centro Universitario de las Artes (CUDA), el Museo de la Ciudad y el Teatro de la Nación.

«Es un honor ser parte de este Juárez vivo; de un recinto que proyecta lo que Ciudad Juárez realmente es hacia el mundo«, concluyó la maestra Sánchez Solís.

La comunidad estudiantil de la Universidad Tecnológica Paso del Norte (UTPN) atendió la cronología de este antecedente histórico en la región.

A diez años de distancia, el CCF se avala como el edificio recuperado y la prueba de que la gestión académica y la voluntad política pueden revertir el deterioro de la memoria histórica de la frontera.