En la sala no predominaban los términos legales, sino el peso de las ausencias. Familias que llegaron con la certeza de haber despedido a sus seres queridos y hoy enfrentan una duda devastadora:
¿qué fue realmente lo que recibieron?
La propietaria de la funeraria Luz Divina, María Manuela S. M., logró nueve acuerdos reparatorios por 127 mil 210 pesos con familiares afectados por la entrega de cenizas falsas, vinculadas al crematorio Plenitud. Montos que van de cinco mil a 44 mil 960 pesos. Pero la pregunta queda suspendida en el aire: ¿puede una cantidad así representar el dolor de una despedida alterada por el engaño?
No es solo un fraude. Es la ruptura de un ritual íntimo. ¿A quién lloraron esas familias? ¿Dónde está realmente su familiar? El duelo, que debería cerrar una herida, se convierte en una grieta abierta. Especialistas advierten que este tipo de hechos puede generar ansiedad, culpa, insomnio y una prolongación del dolor que impide avanzar.
Tres víctimas rechazaron los acuerdos. Otras buscan salidas alternas. ¿Es justicia o administración del daño? ¿No se está aprovechando la necesidad emocional y económica de las familias?
La audiencia fue diferida, pero las preguntas siguen ahí. Porque hay pérdidas que no caben en cifras y despedidas que no admiten sustitutos.



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