octubre 10, 2026

CALIBRE800RADIO

EL MEJOR NOTICIARIO DE LA RADIO

DON JULIÁN LLEVA MÁS DE 30 AÑOS VENDIENDO BURRITOS…

Con los zapatos boleados y un palo de escoba que mantiene abierta la cajuela de su van, Julián de la Cruz López atiende a quienes llegan por sus burritos en el cruce de las avenidas Vicente Guerrero y Adolfo López Mateos, en una de las entradas al centro comercial.
Lleva más de 30 años en el mismo oficio y, cuando todavía no dan las 12 del mediodía, ya hay clientes esperando frente a su vehículo.
Dos hieleras rojas contienen burritos; una azul guarda las bebidas.
Julián se inclina para sacar cada pedido, cobra y vuelve a agacharse. La cajuela le sirve de mostrador y también de techo, una sombra pequeña bajo la que se resguarda del sol mientras afuera, la fila crece: llegan personas caminando, en bicicleta, en automóvil y hasta en silla de ruedas.
Algunos se llevan más de uno y, en los días de mayor movimiento, la espera se extiende por más de seis metros.
Para que los burritos estén listos a esa hora, Julián comienza a guisar a la medianoche.
Toda la noche trabaja en los guisos y, alrededor de las siete de la mañana, empieza a preparar la comida que venderá durante el día.
Hay arriero, deshebrada, chicharrón, frijoles con queso, papas con queso, winnie de pavo, huevo con jamón y asado. Las tortillas son hechas a mano.
Los chiles toreados también tienen sus seguidores: los parte por la mitad y les pone sal. «Vienen recién hechos, calientitos», dice.
A veces, cuando llega, los compradores ya están formados. «Ta’ no llego y ya tengo la fila. Gracias a Dios», cuenta.
Su jornada de venta puede terminar alrededor de la una y cuarto de la tarde, después de atender a quienes se acercan a su van.
No todos llegan por primera vez; algunos conocen sus burritos desde hace años y saben dónde encontrarlo.