Representantes de 25 instituciones dialogaron sobre habitabilidad, patrimonio, vida cotidiana e inteligencia artificial, en un encuentro que impulsó entre los estudiantes la curiosidad por investigar y transformar sus ciudades
La UACJ reunió a 25 instituciones en un seminario internacional que puso en diálogo la habitabilidad, el patrimonio, la vida cotidiana y la inteligencia artificial, con una apuesta especial por despertar entre los estudiantes la curiosidad por investigar y transformar sus ciudades
Durante tres días, las aulas y espacios del Instituto de Arquitectura, Diseño y Arte (IADA) de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) se convirtieron en un punto de encuentro para observar la ciudad desde distintas miradas, cuestionar la manera en que habitamos nuestros espacios y reconocer que los problemas urbanos difícilmente pueden comprenderse desde una sola disciplina.
Del 19 al 21 de agosto, la UACJ fue sede del VIII Seminario Internacional Permanente: Habitabilidad, Espacios Urbanos Patrimoniales, Turismo y Vida Cotidiana. Nuevas lecturas del Habitar contemporáneo + IA, encuentro que reunió alrededor de 125 participantes y representantes de 25 universidades e instituciones nacionales e internacionales, de manera presencial y virtual.
La dimensión del encuentro se reflejó también en sus 58 ponencias, dos conferencias magistrales, la presentación de una publicación de la Red de Estudios sobre Espacio Patrimonial, Habitabilidad, Vida Cotidiana y Turismo (REPHaVyT) y la reunión anual de sus integrantes.
Pero detrás de las cifras hubo una intención más amplia: crear un espacio para preguntar, escuchar, comparar realidades y construir conocimiento entre instituciones.
“El objetivo principal del Seminario fue generar un espacio de análisis y diálogo sobre temas actuales relacionados con la habitabilidad, el patrimonio, el turismo y la vida cotidiana y las nuevas posibilidades que ofrece la inteligencia artificial para estudiar y comprender el habitar contemporáneo”, explicó la Dra. Judith Gabriela Hernández Pérez, coordinadora general del evento y líder del Cuerpo Académico de Bioarquitectura.
La realización del Seminario en Ciudad Juárez surgió a partir de la invitación que la REPHaVyT hizo a la Universidad, por medio del Cuerpo Académico de Bioarquitectura, para albergar la octava edición de este encuentro anual, cuya sede se alterna entre las universidades e instituciones que integran la Red.
Para la Dra. Hernández Pérez, recibir a especialistas de diferentes lugares representó también una oportunidad para acercar esas experiencias directamente a los universitarios.
“Es una oportunidad muy valiosa para nuestros estudiantes, porque pueden acercarse a otras experiencias, conocer distintas líneas de investigación y escuchar directamente a especialistas que trabajan temas relacionados con la arquitectura, la ciudad y el hábitat”.
El intercambio, de hecho, comenzó antes de la inauguración formal.
Durante el 17 y 18 de agosto, integrantes del Cuerpo Académico de Bioarquitectura y miembros de la REPHaVyT sostuvieron jornadas de trabajo para intercambiar experiencias, revisar temas de interés común y fortalecer la colaboración que posteriormente continuaría durante el Seminario.
La diversidad de procedencias permitió colocar frente a frente problemas que, aunque ocurren en ciudades distintas, pueden compartir causas, desafíos e incluso posibilidades de solución.
Para la coordinadora, ahí se encuentra uno de los principales valores de trabajar en red: descubrir que aquello que parece exclusivamente local puede tener puntos de encuentro con lo que sucede en otros territorios.
“No se trata solamente de presentar lo que cada uno está haciendo, sino de escuchar al otro, intercambiar puntos de vista, cuestionar nuestros propios planteamientos y encontrar posibilidades de colaboración”.
Y lo resume en una idea que atravesó el espíritu de esta octava edición:
“El conocimiento crece cuando se comparte, cuando se discute y cuando se construye con otros”.
Esa visión adquiere particular importancia frente a problemas cada vez más complejos. La arquitectura, la sostenibilidad, el territorio y la habitabilidad están relacionados con dimensiones sociales, ambientales, económicas, tecnológicas y culturales que obligan a superar el trabajo aislado.
“Ningún investigador, ningún cuerpo académico y probablemente ninguna universidad pueden responder por sí solas la complejidad de los problemas que enfrentamos”, señaló.
De ahí que el trabajo de la REPHaVyT permita comparar contextos, compartir metodologías y reunir perspectivas alrededor de problemáticas como la vivienda, el patrimonio, la sostenibilidad y las distintas maneras de habitar las ciudades.
El Seminario tampoco se limitó a las aulas. Como parte del programa, los visitantes realizaron un recorrido por el Centro Histórico de Ciudad Juárez y una visita de reconocimiento al patrimonio natural de Samalayuca, con la intención de que el intercambio académico tuviera también contacto con el territorio fronterizo.
Para el Cuerpo Académico de Bioarquitectura, esta relación entre investigación y realidad forma parte de la manera en que se busca formar a las nuevas generaciones.
La Dra. Hernández Pérez considera que el papel de los estudiantes no debe reducirse a recibir conocimientos o memorizar respuestas. El reto está en enseñarles a mirar aquello que sucede a su alrededor y convertir esa observación en preguntas.
“Que tengan curiosidad, que quieran conocer, que observen su ciudad y se pregunten por qué las cosas son como son y cómo podrían ser diferentes”.
También implica comprender que la arquitectura no se hace en solitario. Transformar una ciudad exige escuchar otras disciplinas, intercambiar ideas, trabajar con las comunidades y construir acuerdos.
“Queremos contagiarles ese gusto por preguntar, por conocer, por investigar y por trabajar en equipo”.
Por eso, una vez concluidas las conferencias, ponencias y reuniones, el resultado del VIII Seminario Internacional Permanente no necesariamente podrá medirse únicamente por el número de trabajos presentados.
La expectativa es que permanezcan nuevos vínculos entre investigadores e instituciones, proyectos que puedan desarrollarse en conjunto y preguntas capaces de convertirse posteriormente en nuevas investigaciones.
Y, particularmente entre los estudiantes, que permanezca la inquietud por mirar de otra manera los espacios que habitan todos los días.
“Esperamos que quede algo muy importante entre nuestros estudiantes: curiosidad, interés por investigar y conciencia de que la arquitectura puede contribuir de manera importante a mejorar la calidad de vida de las personas y las condiciones de nuestras ciudades”.
Coordinar un encuentro de estas dimensiones, reconoció la Dra. Hernández Pérez, implicó una responsabilidad compartida. En su realización participaron autoridades universitarias, la Dirección del IADA, la Jefatura del Departamento de Arquitectura, la Coordinación de Arquitectura, integrantes de la REPHaVyT, el Comité Organizador, el Cuerpo Académico de Bioarquitectura, docentes, estudiantes y prestadores de servicio social.
Al final, después de varios días dedicados a hablar de ciudades, patrimonio, tecnología, inteligencia artificial y nuevas maneras de comprender el territorio, la coordinadora regresó al punto que quizá mejor resume el encuentro: seguir preguntando.
“Espero que este encuentro nos deje nuevas preguntas, nuevas inquietudes y, sobre todo, el deseo de seguir aprendiendo y compartiendo”.



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