julio 13, 2026

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ARTERA PUÑALADA TRAPERA A UN HISTÓRICO EN INDIOS DE JUÁREZ

Pablo ‘Paul’ González, un histórico en Indios de Ciudad Juárez, el hombre que, con el bat dio el título a la tribu en el lejano octubre del 2000 y, quien gracias a su experiencia adquirida al calor de innumerables batallas sostenidas desde el cajón de tercera base al frente de los jóvenes Piratas, de los Indios Sub 18 y otros equipos, llevó nuevamente a la cima de la Liga Estatal a la novena teporaca en septiembre pasado, -tras casi 25 años de sequía-, recibió los primeros minutos del pasado sábado una artera puñalada trapera a su carrera y a su legado al beisbol juarense.

Sergio Arturo Duarte Méndez
MÁQUINA DEPORTIVA

De ‘común acuerdo’ como lo estableció la versión oficial del club dada a conocer por medio de un boletín y en ‘caliente’, después de la segunda derrota consecutiva en la serie ante Nuevo Casas Grandes, el ‘Pistolero’ dejó de ser el manager de la novena indígena que vive una mediocre temporada de defensa de su título con marca de 13-14 en ganados y perdidos y está ubicada en el sexto sitio en el standing.
Si bien es cierto que las cuentas entregadas por González no son las óptimas ni las mejores, debido a muchas circunstancias, lo es que, en todo deporte, los managers, entrenadores o directores técnicos son ‘hijos de los resultados’, también es una realidad que es más fácil correr a uno que a treinta.
Igualmente, que la atribulada temporada de Indios se debe en gran parte a una mala gestión de su directiva a cargo del jurisdiccional Óscar Chávez y del gerente deportivo Alfonso Venegas, desde la misma conformación del roster, -cosido y remendado conforme ha transcurrido el torneo-.
En este contexto y bajo un clima de aguas turbulentas y rebotadas como lo dio a conocer el pelotero Alex Reyes en una carta abierta a la afición, la salida de González Velázquez del equipo huele más a una visceral determinación de la dirigencia aborigen tomada con el corazón y el hígado y, a una relación desgastada entre las partes que, a un ‘común acuerdo’.
Versiones cercanas al equipo indican que la guadaña ya estaba lista para caer y cortar la cabeza de González -quien estuvo muy cerca de no iniciar la campaña como timonel indígena- en cualquier momento en el que se diera un resultado negativo en la temporada, como ocurrió el sábado.
Vaya manera de tratar a un Salón de la Fama, al manejador de carácter recio quien pese a que navegó en marea alta y contra corriente la temporada anterior, con una serie de problemas internos y más allá de las dificultades propias de una competencia dentro del terreno de juego, cumplió con el tan anhelado objetivo de la consecución del título y colocó nuevamente al beisbol juarense en los primeros planos en la pelota estatal.
Ni lejos, ésta no es la forma correcta de comportarse con un personaje quien -al menos- junto al legendario Enrique ‘Pelón’ Licón integra el selecto y exclusivo grupo de campeones estatales con Indios de Ciudad Juárez, tanto en el rol de jugador como en el de manager.
En el mencionado comunicado de prensa, en el que se anunció el término de la etapa de González al frente de los Indios, el club se ‘curó políticamente en salud’.
“Su paso por la novena indígena quedará marcado para siempre en la historia del club al conducir al equipo a la conquista del campeonato de la Liga Estatal de Beisbol, logro que puso fin a una espera de 24 años y devolvió la gloria a Ciudad Juárez”, establece el boletín.
En fin, la ‘luna de miel’, los rostros sonrientes y las caras amables de aquella conferencia de prensa de noviembre del 2024, en la cual, González fue presentado por A. Venegas como ‘un hombre hecho para los momentos importantes’, frase con la que el cronista Francisco Gómez (+) lo definió tras el referido batazo del 2000, han terminado y el ‘Pistolero’ no es más el timonel de la tribu a pesar de sus blasones y conquistas.
Su lugar es ocupado desde el fin de semana anterior por el jimenense Miguel ‘Washington’ Rosales, coach el año anterior con González Velázquez, a quien se le atribuye la virtud de ‘hacer grupo’ y ‘aligerar el ambiente’ en el dugout.
En semanas sabremos si el rayo cae dos veces en el mismo lugar y si los Indios son bicampeones estatales a pesar de todos los pesares o si la dirigencia indígena simplemente se ‘lavó las manos’ y cargó a González con toda la responsabilidad de una campaña sumamente complicada más que en lo estrictamente deportivo.
Tiempo al tiempo.