junio 22, 2026

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‘QUE EL MUNDO SEPA QUE VIVIMOS UNA CRISIS’; DEMANDAN FAMILIAS EN GUADALAJARA

Entre un mar de playeras verdes, cerca de 200 integrantes de colectivos de búsqueda se manifestaron en la Plaza Guadalajara. Con un megáfono pidieron una disculpa pública de la presidenta Sheinbaum y de la secretaria de Gobernación por deslegitimar su lucha. Sugerir un “financiamiento oscuro” de sus movilizaciones vulnera su dignidad, protestan.

JALISCO (apro).-Una niña juega con un balón junto a su abuela y otros cuatro niños. Es rápida. Su cabello, recogido con dos broches en forma de estrella, se mueve al ritmo de las patadas. Las porterías no tienen una delimitación clara, pero ella lanza la pelota con fuerza hacia las orillas con la esperanza de meter un gol. Tiene nueve años y participa en las cascaritas organizadas por colectivos de familias buscadoras frente a la Catedral de Guadalajara este 18 de junio, en el marco del Mundial de Futbol.

Mientras la menor juega, a su lado protestan alrededor de 200 familiares de personas desaparecidas. Sus exigencias de no criminalización y de un diálogo real con las autoridades apenas se escuchan entre el mar de 20 mil aficionados que invade la Plaza Guadalajara con trompetas y gritos de apoyo a la selección mexicana. Esperan el acceso al Fan Fest de la FIFA, un espacio de entrada gratuita ubicado a unos metros de distancia, en la Plaza Liberación, donde se transmiten los encuentros del Mundial.  

Son las tres de la tarde, faltan unas horas para que México enfrente a Corea del Sur y salga vencedor del Estadio Akron, ubicado en Zapopan, el municipio que, con 2 mil 864 víctimas, concentra el mayor número de desapariciones en el estado de Jalisco, seguido de Guadalajara, Tlajomulco de Zúñiga y Tlaquepaque. 

La pequeña de nueve años forma parte del contingente de colectivos y personas solidarias que, una hora antes de las cascaritas en la plaza, parte desde el Exconvento del Carmen hasta la catedral. Son cerca de 800 metros de caminata bajo el sol por la avenida Juárez, una de las principales del centro histórico de Guadalajara. “Marcho por mi tío”, dice, “porque una vez se fue de la casa y jamás volvió”. 

Ayuda a sostener una lona con el nombre de Jorge Armando Arana Hernández. El otro extremo lo sujeta su abuela, Margarita Hernández García, madre del joven desaparecido el 27 de enero de 2022 en Zapopan, cuando tenía 21 años. Aunque en diciembre de 2024 localizaron su mano derecha en una fosa clandestina de ese municipio, el cuerpo completo aún no ha sido entregado a su familia: faltan el torso y un antebrazo, refiere Margarita. 

Rafael del Río
La marcha de las familias partió del Exconvento del Carmen y recorrió cerca de 800 metros hasta llegar frente a la Catedral de Guadalajara.

La marcha de Jalisco, el estado del país con mayor número de desapariciones —16 mil 170 personas hasta el pasado mayo, según cifras estatales— comienza con consignas. Virginia Ponce Rodríguez, quien busca a su hijo Víctor Hugo Meza Ponce desde el 20 de junio de 2020, cuando desapareció en Zapopan, grita: “¿Por qué los buscamos?”, y otras madres contestan: “Porque los amamos”. Antes de empezar a caminar, las familias, pertenecientes a colectivos de Jalisco, Guerrero, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Veracruz y la Ciudad de México, nombran a las personas desaparecidas cuyos rostros figuran en las lonas que llevaron para la manifestación, y luego cuentan hasta 43 para recordar a los normalistas de Ayotzinapa. 

Algunos carteles están en inglés; otros muestran su traducción: “En México hay más de 130 mil desaparecidos y solo sus madres los buscamos”. Fueron escritos e impresos por los integrantes de Manos Buscadoras, un colectivo fundado por Virginia en septiembre de 2025 para organizar a las personas buscadoras en Tesistán, una zona de Zapopan. 

“Yo no sé inglés, pero hay muchas personas extranjeras que podrán leer lo que dice ahí, y de eso se trata: de que sepan lo que está pasando aquí en Jalisco, lo que estamos viviendo, que están ocultando muchas cosas”, dice Virginia. “Hay más de 130 mil desaparecidos y queremos saber dónde están”. 

Antes de unirse a la marcha de Guadalajara, Virginia viajó a la Ciudad de México junto con otros colectivos para participar en las manifestaciones de la capital. El video que la muestra arrodillada frente a un muro de policías en la calzada de Tlalpan se hizo viral; es la noche previa a inauguración del Mundial, y la buscadora implora a los agentes que permitan a las familias el paso al Estadio Azteca, rebautizado Ciudad de México.

“Lo que quería era alzar la voz por cada uno de nuestros desaparecidos, no nomás gritar que me hacía falta mi hijo, y ese era el momento de que nos escucharan, pero lamentablemente no nos dejaron seguir porque ahí nos encapsularon y fue tanta mi desesperación que sentí que no estaba logrando lo que quería: que toda la gente tuviera un poco de empatía por el dolor que nosotros estamos pasando”, cuenta Virginia.

“Fuck FIFA”

En Guadalajara, la marcha avanza hacia la catedral sin obstáculos. Al frente del contingente se observa una decena de agentes de la Policía Vial, apenas una fracción de los miles que cerraron el paso a las familias buscadoras en la capital del país. Pero mientras allá los colectivos marcharon hacia el Estadio Ciudad de México, aquí lo hacen a más de 15 kilómetros del Estadio Akron, pero con dirección a la plaza vecina del Fan Fest, donde se han destinado casi 500 elementos de seguridad.

Las personas que caminan por la avenida Juárez son testigos de la creatividad de quienes protestan. Alguien lleva una botarga rosa de ajolote y una pala en la mano como la que utilizan los colectivos para escarbar la tierra en las búsquedas en campo. En algunos tramos, la cambia por un cartel que dice: “Soy Ajolote buscador y vengo a acompañar a las familias de Jalisco”.

A diferencia de otras marchas de colectivos jaliscienses, en esta se ven muchos elementos relacionados con el Mundial. Algunos carteles se parecen a las estampas del famoso álbum Panini, pero no muestran a los jugadores del torneo: son fotografías de personas desaparecidas. Una joven lleva un jersey rojo intervenido con el número 130 mil y carga una reproducción de la copa dorada del campeonato con la frase “Fuck FIFA”; es casi de su tamaño. Otra joven pega stickers en postes con retratos de defensores del territorio desaparecidos. 

Cuando el contingente se acerca a la catedral, los gritos de los aficionados al fútbol se mezclan con las consignas: “Señor, señora, no sea indiferente, se llevan a nuestros hijos delante de la gente”. Las familias se pierden entre el mar de playeras verdes, apenas pueden caminar. Algunas personas sacan sus celulares para grabar. Una mujer se acerca a una madre buscadora para decirle que compartirá los videos que tomó en redes sociales, porque todo el mundo debería saber que existe una crisis de desapariciones en México. 

Las familias llegan a la Plaza Guadalajara, al lado del Fan Fest. Colocan las lonas con los rostros de sus seres queridos desaparecidos cerca de una fuente que tiene en su centro el escudo de Jalisco. Sobre los escalones, con la ayuda de un megáfono, leen un pronunciamiento. Hay que acercarse mucho para poder escucharlos debido al griterío de los fanáticos.

“Necesitamos que el mundo sepa que vivimos una crisis estructural y forense que nos mata lentamente: una impunidad casi absoluta, más de 70 mil cuerpos sin identificar que esperan volver a casa, y una fragmentación institucional que no da resultados”, dice Marité Valadez Kinijara, fundadora de Guerreras Buscadoras de Sonora, quien busca a su hermano Fernando, desaparecido el 11 de agosto de 2015 en Guaymas, Sonora. 

Las familias solicitan en el documento un “diálogo real, no uno ocasional o de simulación” con las autoridades y piden una disculpa pública de la presidenta Claudia Sheinbaum y de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez. Argumentan que la mandataria minimizó la participación de las personas buscadoras en las protestas realizadas en la Ciudad de México al afirmar durante la conferencia matutina del 11 de junio, entre risas, que hubo un momento en que había más integrantes de las comisiones de Búsqueda y de Atención a Víctimas que manifestantes. Mientras que Rodríguez dijo que investigaban el financiamiento de personas que viajaron con colectivos de Jalisco a las manifestaciones de la capital del país. 

“Así sea una sola, a una familia buscadora se le trata con el respeto que merece; no se hace burla de nuestro dolor como si de simples números se tratara. Sugerir que se investiga un financiamiento oscuro detrás de nosotros es una visión simplista y maniquea que vulnera nuestra dignidad”, lee frente a la catedral Héctor Flores González, cofundador del colectivo Luz de Esperanza y padre de Héctor Daniel Flores Fernández, desaparecido en Guadalajara el 18 de mayo de 2021. 

Virginia cuestiona también la deslegitimación de su lucha por parte de las autoridades. “Si nos hubieran financiado, no hubiéramos dormido en el suelo, no hubiéramos pasado frío, no hubiéramos comprado cinco taquitos por 50 pesos, un refresco de 20 pesos, porque teníamos que pagar el metro para trasladarnos. Yo pienso que [Sheinbaum] no tiene empatía. Ella es madre, no le deseo lo que nosotros estamos pasando. Si se pusiera en nuestros zapatos, comprendería la magnitud y el amor que le tenemos a nuestros seres queridos para salir a buscarlos”. 

Los colectivos solicitan que la disculpa pública de la presidenta y de la secretaria de Gobernación incluya el retiro de los señalamientos en su contra, garantice su seguridad, y sea difundida a través de los mismos medios en los que fueron criminalizados, además de otorgar garantías de no repetición.

Un manifestante porta una pancarta frente a la Catedral de Guadalajara. — Rafael del Río

“El balón volvió a casa, mi hija no”

Después del pronunciamiento, varias mujeres con guitarras, un atril y un cancionero con acordes escritos a mano se sientan en los escalones de la fuente junto a las madres buscadoras. Cantan y tocan sus instrumentos, pero hay tanto ruido que casi no se les escucha. Es necesario afinar el oído para entender las letras de las canciones.

“Voy a poner un mercado / entre tantos mercaderes / para vender esperanzas / y comprar amaneceres”, cantan “El vendedor” de Mocedades las integrantes del Coro Inolvidable, un proyecto coordinado por la artista Miriam Rodríguez en el que participan familiares de personas desaparecidas.

“Es muy buena terapia el cantar. Siempre en los ensayos he visto a las madres cómo sacan toda esa frustración y esas ganas de justicia llorando y cantando. Y la música siempre llega a todos los corazones y a las mentes, y siento que así sí nos pueden hacer más caso”, cuenta María Azucena Gaeta Viernes, quien junto a su hermana Marcelina buscaba a su cuñado José Rodrigo Jiménez Olmos, desaparecido en El Salto el 25 de mayo de 2020, al que localizaron ocho meses después en el Servicio Médico Forense (Semefo). 

Margarita Hernández García (der.) participa en las cascaritas que se jugaron al término de la marcha. — Rafael del Río

A la protesta llegan también personas que han encontrado en el tejido su forma de comunicar lo que sienten. La Colectiva Hilos despliega en los escalones de la fuente “Sangre de mi sangre”, una acción artística que consiste en la elaboración colectiva de un gran tejido de color rojo, como metáfora del derramamiento de sangre a causa de los feminicidios y las desapariciones ocurridas en Jalisco y en el resto del país. La pieza hecha de rafia se extiende como si fuera una mancha, mientras una mujer con una playera que dice “Somos muchas, estamos cerca” la hace más grande al continuar tejiendo el hilo con sus dedos. 

Frente a la catedral, una mancha violeta también está presente. “El balón volvió a casa, mi hija no. mil 220 días sin Karen”, se lee en uno de los carteles colocados en el suelo por otro grupo de mujeres, integrado por víctimas de violencia de género, maestras feministas, periodistas y defensoras de derechos humanos. Se suman a la protesta para exigir el cese de la impunidad en los casos de violencia vicaria y feminicida. Denuncian la inacción de las autoridades en casos de abuso sexual en las escuelas y afirman que los funcionarios no actúan con perspectiva de género. 

La mayoría de los aficionados presentes en la plaza celebran sin hacer caso de la manifestación, pero algunos se acercan a las lonas y empiezan a leer, tomar fotografías o grabar videos. Lizeth Ortiz Flores, una estudiante de filosofía de 25 años, lleva la playera de la selección y, desde hace más de 20 minutos, no se aleja de las pancartas, como si estuviera esperando a alguien. 

“Es una tristeza que se tengan que hacer este tipo de protestas. Me da mucha tristeza que las mamás, hermanos o familiares de personas desaparecidas tengan que pasar por esto. Hay mucha gente divirtiéndose y decidí quedarme con ellas un ratito, con el batallar de las mamás, para vernos más, no puedo hacer mucho, pero aquí estamos por cualquier cosa”, dice la joven.

Un grupo de tres amigos toma fotografías a las pancartas. “Estamos felices de que México esté en el Mundial, pero creo que no se puede ignorar que falta mucha atención del Estado hacia las personas desaparecidas y toda la violencia que estamos viviendo como país. Si nosotros no le ponemos atención, ¿quién más? Por eso estamos aquí”, opina Montse Santibáñez, que forma parte del trío. 

“Todo el camino hacia acá, por los puentes, el tren y en todos lados, hay carteles de personas desaparecidas. No es una realidad [la crisis] que desaparezca solamente porque hay un evento internacional. Así como todos nos unimos para celebrar como país, también podemos unirnos para movilizarnos”, agrega.

Los rayos del sol son intensos, pero los integrantes de los colectivos no abandonan la Plaza Guadalajara. Faltan dos horas para el inicio del partido y siguen las protestas. La niña ya no juega; se resguarda bajo una sombrilla con otros niños. El relevo lo toman jóvenes que arman cascaritas en un espacio más cercano a la catedral. 

La mayoría de los aficionados ignoran a las familias, bailan la coreografía de “Payaso de rodeo” y lanzan al aire a quien se deje para celebrar el futbol. Virginia Ponce ya no se ve entre tanta gente, pero queda la promesa que hizo al iniciar la marcha: “Vamos a seguir luchando; las búsquedas continúan porque un hijo debe ser buscado y volver a los brazos de su madre que lo espera”.

www.adondevanlosdesaparecidos.org es un sitio de investigación y memoria sobre las lógicas de la desaparición en México. Este material puede ser libremente reproducido, siempre y cuando se respete el crédito de la persona autora y de A dónde van los desaparecidos (@DesaparecerEnMx).

Mariana Recamier / Periodista que cubre historias sobre medioambiente, ciencia y derechos humanos. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Guadalajara y maestranda en Periodismo Narrativo por la Universidad Nacional de San Martín en Argentina. Explora la performance y las lecturas en voz alta para contar historias.