junio 5, 2026

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ASIENTOS VACIOS MUESTRAN AUSENCIAS EN CORTES DE MIGRACION DE EU DURANTE AUDIENCIAS MASIVAS

La medida consiste en citar a cerca de 100 personas el mismo día a las llamadas «master calendar hearings», la comparecencia inicial en la que se organiza el caso y se fijan las fechas posteriores

EFE.- Pegada a la pared, frente a la sala tres de la corte de migración de San Antonio (Texas), una hoja exhibía una lista con 96 nombres. Cada uno correspondía a un caso: una persona o una familia entera citada para comparecer este martes. Al concluir la jornada, apenas diez habían acudido a su cita.

En total, cerca de 300 personas estaban convocadas ante los tres jueces del edificio, en la nueva táctica de audiencias masivas que se han extendido en tribunales estadounidenses desde la semana pasada. Pero la escena de ausencias se repetía de una sala a otra, donde se esperaba a cientos de comparecientes, sólo aparecieron decenas.

Para quienes no se presentaron, la consecuencia es la misma: una orden de deportación.

San Antonio vivió el martes la primera jornada de audiencias masivas, una práctica que la administración del presidente Donald Trump ha comenzado a aplicar en distintas cortes del país para acelerar los procesos migratorios, según denuncian abogados y activistas.

La medida consiste en citar a cerca de 100 personas el mismo día a las llamadas «master calendar hearings», la audiencia inicial en la que se organiza el caso y se fijan las fechas posteriores. Hasta hace poco, lo habitual era convocar entre 20 y 30 personas por sesión.

Falta de asesoría legal y miedo a ICE

El temor a ser detenidos por agentes del Servicio de Migración y Control de Aduanas (ICE) explica, en parte, las ausencias. Durante el primer año del gobierno de Donald Trump, los agentes patrullaron cortes de migración en todo el país y arrestaron a algunas de las personas que acudían a las citaciones ante el juez.

En San Antonio dejaron de aparecer hace un par de meses, después de que, ante un tribunal en Nueva York, el gobierno reconociera que los arrestos dentro de las cortes de inmigración no estaban justificados.

«La gente tiene miedo hasta de manejar cerquita de este edificio», dijo a EFE Daniela Alcalá, una venezolana que acudió hoy para acompañar a una familiar y a tantear el terreno antes de su propia audiencia, prevista para agosto.

A esto se le suma otra barrera: muchos de los citados probablemente no sabían que tenían audiencia ese día.

Las fechas fueron adelantadas —en algunos casos, personas con citas previstas para dentro de meses o incluso años fueron convocadas para este martes— y, para quienes enfrentan el proceso sin abogado, enterarse de esos cambios es difícil.

Priscilla Olivarez, abogada de «Immigrant Legal Resource Center», explicó a EFE que en San Antonio el 80% de los migrantes ha carecido de representación legal en los últimos meses.

«Es un sistema muy complicado, que además está cambiando a un ritmo acelerado. Es difícil incluso para los propios abogados de inmigración», señaló. A su juicio, el resultado es que cada vez más personas terminan sin la oportunidad real de presentar su caso ante un juez.

Una tendencia nacional

Lo ocurrido en San Antonio forma parte de una tendencia nacional. Según datos de la oficina de cortes de migración (EOIR), las órdenes de deportación emitidas contra solicitantes de asilo que no acudieron a sus audiencias pasaron de 19 mil 69 en 2024 a 50 mil 191 en 2025. Sólo en los primeros meses de 2026 ya se han emitido más de 48 mil.

La tendencia también se refleja en el conjunto de los casos migratorios. De acuerdo con el Registro Federal, las órdenes de deportación dictadas en ausencia aumentaron de unas 62 mil 500 en 2022 a casi 310 mil en 2025.

Aunque estas órdenes pueden impugnarse, lograr que un juez las revoque es poco común y requiere presentar una justificación sólida.

Incluso con este panorama, están también quienes decidieron acudir a la corte a pesar a los temores y la incertidumbre.

Una de ellas es Morelis Hernández, una venezolana originaria de Mérida que compareció junto a su hija de 10 años. «Preferí tomar el riesgo. Vinimos para acá con un propósito y lo queremos lograr», contó a EFE.

Llegaron sin abogado. Sentada frente al juez en una silla demasiado grande para ella, la niña escuchó la audiencia a través de unos audífonos de traducción simultánea, con los pies suspendidos en el aire. Al finalizar, el juez se dirigió directamente a la menor: «¿Tienes alguna pregunta?». Ella guardó silencio.