mayo 30, 2026

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ALEJANDRO G. IÑARRITU EN ENTREVISTA; EL CINE ES PARTE INTEGRAL DE LA COINCIDENCIA COLECTIVA DEL MUNDO

El director mexicano, ganador de cinco Óscar, revela en entrevista exclusiva con Proceso las dificultades para filmar «Birdman» y «El renacido», arremete contra Trump por su “crueldad hacia los migrantes” y desmenuza la crisis del cine mexicano: “El 95% de las películas no llegan a las salas”.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– El realizador de ocho películas y ganador de cinco premios Oscar habla en entrevista con Proceso sobre su responsabilidad como miembro de El Colegio Nacional, el primer cineasta que entra a este claustro.

“Mi deber aquí es ser el vehículo de un oficio, de una tradición a la que pertenezco que es el cine, e invitar a muchos colegas, directoras y directores, a conversaciones profundas, honestas, de experiencias, errores, posibilidades y retos y compartirlos especialmente con los jóvenes”.

El 26 de mayo último fue la ceremonia de su ingreso a esta instancia de las cátedras, fundada en 1943, con un discurso suyo en el que señaló que aún no estaba convencido de poseer los méritos para ocupar un lugar “entre un grupo de mentes tan brillantes”. Y enseguida, recordó a varios cineastas:

“Quiero pensar que al elegirme más allá del reconocimiento a mi trabajo personal, ustedes han reconocido también un oficio y una tradición, en la que figuran hombres como Salvador Toscano, Rubén Gámez, Emilio Fernández, Luis Buñuel, Roberto Gavaldón, Fernando de Fuentes, Paul Leduc, Julio Bracho, Arturo Ripstein, Jaime Humberto Hermosillo, Rafael Cazals, Jorge Fons, Eugenio Polgovsky, entre muchos otros, cuyas obras inspiraron, abrieron caminos y marcaron el rumbo que varios de nosotros, Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro, Luis Mandoki, Tatiana Huezo, Lilá Áviles, Amat Escalante, Gerardo Naranjo, Alejandra Márquez, Fernando Eimbcke, Michel Franco y muchos más, incluyendo a todos los jóvenes que merecen una mención aparte que han dado continuidad a nuestro cine poniéndolo muy alto”.

En la charla con este medio se le cuestiona al creador de Amores PerrosBirdmanEl Renacido y Bardo si sabe por qué no se había incluido a un cineasta a El Colegio Nacional.

“Lo desconozco. ¿Te imaginas que hubieran invitado a Emilio Fernández o Rubén Gámez o Luis Buñuel o Felipe Cazas? En fin, hubieran podido aportar muchísimo. El cine es un arte muy, muy joven, y en los años cuarenta tenía apenas 50 años, hoy tiene 130 años, apenas llegó se puso la ropa de todas sus hermanas, y armó un desmadre. Agarró un poco de todo, de la literatura, la pintura… Además, es un arte popular, el cual en un momento dado creo que se vio desde la jerarquía aristócrata de las artes superiores, como un arte menor. 

“La verdad es que sí es entretenimiento, pero igual es un espejo de la sociedad y en ocasiones es sumamente poético y artístico. Hoy en día es parte integral de la conciencia colectiva del mundo. La cantidad de material que se consume en el cine y plataformas es parte del diálogo, nos guste o no. Hoy se le abrió la puerta al cine por esa razón. Creo que ya se ha entendido el impacto que tiene en las comunidades, en los países, y con la identidad y muchas cosas más”.

“Comunicar es hermoso”

Son 30 años que lleva trabajando con el séptimo arte, ya es su vida. Ocho películas, cinco premios Óscar, ¿cuál es ahora su sueño para con el cine?

“¡Hacer una buena película! (ríe)”.

No hay objetivos, dice. “No creo mucho en la trascendencia. Cuando empiezas a realizar una película lo único que te importa es que salga bien, por el bien tuyo, por el bien de los financieros, por el bien de tus colegas y colaboradores porque es la ilusión de que cuentes bien una idea, que sea clara, emocionante e inteligente, que sea bella.

“Comunicar es muy hermoso. Mi finalidad es esta película que voy a estrenar en octubre próximo que se llama Digger, deseo terminarla bien, la estoy editando, la estoy musicalizando. Mi deseo es que sea una buena película, y no está en mis manos, como dije. Es todo lo que puedo decir”.

En su discurso para su ingreso a El Colegio Nacional, enfatizó:

“Hacer cine es domesticar un huracán para que actúe frente a una cámara. Dirigir es un privilegio y también una enorme responsabilidad. Antes que el rodaje de una película inicie, seguramente han pasado ya muchos años en su desarrollo. Es difícil poder comunicar y convencer a tanta gente para crear un filme. El renacido antes de hacerse se cayó dos veces durante un periodo de desarrollo de seis años. Fueron dos años sólo en la búsqueda de locaciones. A pesar de ya haber ganado reconocidos premios y varias nominaciones al Oscar, nadie creía, por ejemplo, en Birdman por la inesperada virtud de la ignorancia. 

“Tardé tres años estirando el sombrero y finalmente pude engañar a un par de inocentes que creyeron que finalmente yo, un director tan dramático, era capaz de dirigir una comedia. Finalmente pude conseguir un mínimo de dinero y prácticamente sin sueldo, ni los actores ni yo, todos estábamos convencidos de que valía la pena hacerla y arriesgar nuestro trabajo. Filmamos en un tiempo récord de sólo 19 días”.

Su ingreso a El Colegio Nacional. Foto: Montserrat López

En la charla con Proceso se le recuerda a G. Iñárritu que subrayó en su ponencia que al elegirlo para ser parte de El Colegio Nacional, “más allá del reconocimiento, mi trabajo personal, ustedes han reconocido también a un oficio y a una tradición”, por lo que se le pregunta ¿cómo ve en este momento la situación del cine en México y el resto del mundo?

“Por un lado, bien, y por un lado mal. Bien porque se produce muchísimo en México. Se produce cine y series, creo que hasta demasiado. Hay realmente una industria. Lo difícil es el tema de la distribución y la exhibición; 95% de esas películas no tiene acceso al público en un cine. Se van a la coladera, es decir, pasan desapercibidas y eso es una tragedia para quien las hace, y porque seguramente se pierden a la vista muchas cintas que podrían tener un valor. Ese es el momento que hay que trabajar: darle la posibilidad y el derecho a la gente a ver estas cintas mexicanas, eso sería muy interesante”.

–Existe una preocupación porque el streaming está acaparando las películas y eso da un resultado a salas vacías. ¿Qué opina de eso?

–A partir de la pandemia se generaron unos hábitos muy distintos. La gente empezó a aprender a ver series, creo que la televisión tiene una dieta que cubre ciertas películas, o sea, lo que quiero decir es que hay una serie de dramas, comedias, una televisión por streaming que está produciendo mejor, con más talento.

Igual que siempre hay mucha basura. La cantidad de basura es por mucho superior. Estamos hablando de casi un 90%, pero lo que se produce bien, está muy bien. Entonces, hay una oferta potente, inteligente, que llega a casa directo. Eso evidentemente ha afectado a las salas de cine. Cuando hay una buena película es indudable que la gente va. El reto es poder hacer buenas películas, que sean mejores que los programas de televisión. Eso ha sido la carrera de siempre, desde los años cincuenta, o sea, cuando se inventó la Vista Vision, que es la cámara con la que yo filmé, era para hacer un espectáculo porque la televisión ya le estaba ganando, pero ahorita definitivamente estoy de acuerdo, está ganando el streaming.

–La muerte, la violencia, la migración son temas constantes en sus películas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como nunca, ha puesto trabas a la migración legal y ha hecho deportaciones masivas de indocumentados. ¿Qué opina de esto?

–Trabas siempre ha habido en Estados Unidos con todos los presidentes, inclusive Barack Obama fue el presidente que más ha deportado migrantes en la historia de Estados Unidos, un demócrata. El señor Trump utiliza la violencia y la crueldad hacia los desafortunados, hacia la gente de color de piel. Esa es la verdad, el racismo, la crueldad, son como la bandera de Trump para ganar votos, seguida por millones y millones de americanos. Eso es algo nuevo.

–Ahora, ¿qué tópicos desea abordar en sus largometrajes próximos? 

–Estoy terminando mi película que, como dije, es una comedia salvaje de proporciones catastróficas, una comedia negra que creo que va a sorprender. Es una película muy original y hemos tardado nueve años en producirla, en hacerla. Creo que la gente se va a reír, se va a divertir, pero también espero que la haga pensar y sentir. A eso es en lo que me estoy enfocando ahora. 

–¿Le fue difícil levantar este proyecto?

–Sí, se cayó tres veces, fue muy difícil, fueron nueva años de desarrollo.

–¿Es la más difícil?

–De las más largas, sí. De las más complejas, sí. Por mucho. Yo creo que aprendí a hacer cine aquí. Se aprende a hacer cine después de 25 años, eso sí, seguro”.

Digger es un guion escrito por Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris Jr. y Sabina Berman. En el reparto participan Tom Cruise, Sandra Hüller, John Goodman, Michael Stuhlbarg, Jesse Plemons, Riz Ahmed y Sophie Wilde.