mayo 11, 2026

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REUNION ENTRE TRUMP Y XI JINPING; UN VIAJE QUE SE PODRIA ‘ENFRIAR’ POR LA OFENSIVA CONTRA IRAN

Los profundos vínculos económicos de Beijing y Teherán, así como las tensiones comerciales por las amenazas arancelarias, podrían cambiar el ánimo una vez que el presidente estadounidense visite el país asiático esta semana

AP.- Mucho antes de su viaje a China programado para esta semana, el presidente Donald Trump ya vaticinaba en redes sociales que su homólogo chino Xi Jinping le “daría un gran abrazo cuando llegue allí”.

Pero los profundos vínculos económicos de Beijing con Irán, así como las tensiones comerciales por las amenazas arancelarias que se remontan al primer mandato de Trump, podrían enfriar el buen ánimo una vez que Trump llegue a Beijing esta semana —a pesar de que el republicano lleva años elogiando efusivamente a Xi, dejando en claro que lo considera como un competidor fuerte y digno de su respeto y admiración.

Trump ha perdido últimamente el gusto por los vuelos largos y pasar periodos prolongados lejos de la Casa Blanca o de sus propiedades en Florida y Nueva Jersey. Llegará a Beijing la noche del miércoles y a la mañana siguiente participará en una ceremonia de bienvenida antes de reunirse a solas con Xi y posteriormente recorrer el Templo del Cielo, un complejo religioso que data del siglo XV y simboliza la relación entre la Tierra y el cielo.

Trump asistirá el jueves a un banquete de Estado y al día siguiente tomará un té y tendrá un almuerzo de trabajo con Xi antes de partir, informó el domingo la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly. Añadió que discutirán la creación de una nueva Junta de Comercio para mantener a sus países en diálogo constante sobre asuntos económicos, así como sobre la promoción de industrias clave como la energética, la aeroespacial y la agrícola.

Habrá mucho fanfarria, pero probablemente no será la misma grandiosidad de la primera visita de Trump a China en 2017, que Beijing calificó como una “visita de Estado-plus”.

“Incluso antes de toda esta conflagración con Irán, no iban a hacer una visita de Estado-plus como la última vez, simplemente porque las cosas están tensas”, declaró Jonathan Czin, exdirector para China en el Consejo de Seguridad Nacional durante el gobierno del presidente Joe Biden.

Una «mejor comprensión» sobre Trump

En el viaje del primer mandato de Trump, China desplegó la alfombra roja con una banda militar y niños que agitaban banderas mientras le daban la bienvenida al mandatario estadounidense.

Xi ofreció un recorrido por la Ciudad Prohibida. Trump y la primera dama, Melania Trump, incluso tuvieron allí una cena privada. Trump fue el primer dignatario extranjero desde la fundación de la República Popular China en 1949 en vivir una experiencia que anteriormente estaba reservado para los emperadores.

A la mañana siguiente hubo otra ceremonia de bienvenida en el Gran Salón del Pueblo, que incluyó un desfile militar. También se celebró un banquete de Estado en honor de Trump, con videos destacados de un viaje previo del gobernante chino a Florida y un clip de la nieta de Trump, Arabella, cantando en chino.

Ali Wyne, asesor principal de investigación y promoción sobre Estados Unidos y China para la organización Crisis Group, señaló que la “delegación china probablemente hará todo lo posible para garantizar que Trump salga de Beijing creyendo que acaba de concluir la visita de Estado más extraordinaria de sus dos presidencias”.

Pero, añadió, la “fanfarria y la pompa cumplirían ahora una función distinta de la que tuvieron cuando visitó Beijing por primera vez”, porque “Xi tiene una mucho mejor comprensión de Trump, además de que la propia estrategia de seguridad nacional y la estrategia de defensa nacional del gobierno reconocen a China como un rival casi equivalente”.

Czin, actual investigador en la Brookings Institution, indicó que en esta ocasión las expectativas sobre lo que se logre podrían ser más bajas. Los chinos, pronosticó, quizá no ofrezcan grandes avances en comercio ni en nada más porque están “trabajando hacia atrás a partir de nuestras elecciones de mitad de mandato”, con la teoría de que cuanto más se acerquen a la jornada electoral, “más influencia van a tener”.

El Partido Republicano está enfocado en conservar el control del Congreso, aun cuando las encuestas muestran que la mayoría de los estadounidenses están descontentos con las políticas económicas de Trump y creen que Estados Unidos fue demasiado lejos con su guerra en Irán. Aun así, la Casa Blanca sostiene que la mano firme de Trump con Beijing en materia de aranceles, que la Corte Suprema posteriormente anuló, significa que Estados Unidos mantendrá una posición sólida.

“Al presidente Trump le importan los resultados, no los símbolos», indicó Kelly. «Pero aun así, el presidente tiene una gran relación con el presidente Xi, y la próxima cumbre en Beijing será significativa tanto en lo simbólico como en lo sustantivo”.

Trump y Xi podrían verse mucho este año

Trump podría reunirse con el mandatario chino cuatro veces en ocho meses.

Después de su visita a Beijing, Trump planea recibir a Xi en la Casa Blanca. El mandatario estadounidense también podría asistir a la reunión del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico a celebrarse en noviembre en Shenzhen, China. Además, Xi podría acudir a la cumbre del G20 el mes siguiente en el complejo turístico de Trump en Doral, Florida.

Czin observó que a Xi tampoco le gusta viajar mucho, lo que significa que no todos los encuentros previstos podrían concretarse.

Añadió que el gobernante chino tampoco “cultiva conexiones personales” como las que Trump disfruta, y señaló que Xi aplicó en enero una purga militar que incluyó la salida de varios funcionarios con viejos vínculos personales con su familia.

Wyne, sin embargo, sostuvo que Xi también “valora que es poco probable que trate con otro presidente de Estados Unidos que lo admire tanto y que adopte una visión tan estrecha de la competencia estratégica”.

Eso significa que Xi podría “tratar de embolsarse tantas concesiones económicas y de seguridad por parte de Trump como le sea posible”, afirmó Wyne.

Trump lleva mucho tiempo elogiando a Xi

Trump dijo en 2024 al consejo editorial de The Wall Street Journal que Xi “en realidad fue un muy buen… no quiero decir ‘amigo’. No quiero parecer tonto. ‘Era mi amigo’. Pero me llevé muy bien con él”.

Trump incluso dejó entrever en aquel entonces que quizá no haría falta el uso de la fuerza militar para garantizar que Beijing no se entrometa en Taiwán, simplemente porque el gobernante chino “me respeta”, a pesar de que Trump ha hablado recientemente de la posibilidad de vender armas a Taiwán.

Trump ha seguido elogiando la relación bilateral desde su regreso a la Casa Blanca, incluso después de que su visita a Beijing, prevista originalmente para marzo, tuvo que aplazarse debido a las primeras etapas de la guerra con Irán.

Intentó sin éxito presionar a China para que se involucrara en la reapertura del estrecho de Ormuz después de que fuerzas iraníes bloquearan la vía fluvial, alterando a la economía global. Aunque, por otro lado, China utilizó su influencia como el mayor comprador de petróleo iraní para alentar a Teherán a aceptar lo que ha sido un frágil alto el fuego.

La Casa Blanca dice que espera que Trump presione a China con respecto a Irán. Beijing mantiene fuertes lazos económicos con Teherán, y la guerra podría perjudicar a su economía, para la que ya se proyectaba un crecimiento más lento. Sin embargo, si China puede ayudar a establecer una paz duradera, eso podría reforzar su posición en las negociaciones comerciales con Washington.

Los asuntos comerciales, un punto de fricción

Durante su visita de 2017, Trump anunció acuerdos no vinculantes por 250 mil millones de dólares, los cuales nunca se materializaron. En 2020 se dio a conocer otra ronda de pactos comerciales por un valor de 200 mil millones de dólares que en su mayoría tampoco se concretaron antes de que concluyera el primer mandato de Trump.

Más recientemente, el anuncio de Trump del año pasado de implementar fuertes aranceles llevó a China a reducir sus compras de soya estadounidense y a endurecer los controles sobre las exportaciones de minerales de tierras raras que necesitan las fábricas estadounidenses.

Las tensiones se han aliviado desde que Estados Unidos alcanzó una tregua comercial el otoño pasado que ha limitado los aranceles en ambos lados. La Casa Blanca afirma que ha habido conversaciones más recientes sobre extender la tregua comercial, y que ambas partes están a favor.

Kelly, la portavoz de la Casa Blanca, afirmó que Trump “no viaja a ningún lugar sin traer de regreso resultados para nuestro país”.

“Los estadounidenses pueden esperar que el presidente logre más buenos acuerdos para Estados Unidos mientras esté en China”, expresó.