Como parte de la celebración de San Antonio Abad, el santo protector de los animales, el próximo sábado 17 de enero los fronterizos podrán llevar a bendecir a sus mascotas en el santuario de San Lorenzo.
Los interesados deberán acudir a las 12:00 del mediodía al atrio del santuario ubicado en la avenida Valle de Juárez, con sus perros, gatos, conejos, aves, reptiles o cualquier otra mascota que tengan en su hogar.
San Antonio Abad, quien vivió en la Edad Media, es conocido como el santo protector de los animales, así como de quienes se ganan la vida con negocios vinculados con los animales, como ganaderos y carniceros.
La imagen de San Antonio Abad, “porta el bastón de los ermitaños en forma de T, última letra del alfabeto judío, como alusión a las cosas últimas y a nuestro destino final. Generalmente, va acompañado de un cerdo que lleva una campanita al cuello. Dicha representación tiene su origen en el hecho de que la antigua orden hospitalaria de los antonianos criaba cerdos en los centros habitados, ya que la grasa de estos animales se usaba para ungir a los enfermos de ergotismo”, explica la página oficial de comunicación del vaticano.
“San Antonio Abad era un monje eremita, vivía en el desierto y con quienes convivía era la naturaleza y los animales. Forma parte de su espiritualidad el conocer la mano creadora de Dios en la naturaleza y en los animales. Fue famoso porque donde era monje retirado protegía a la naturaleza y los animales y se le atribuyen milagros relacionados con los animales, como curar la ceguera de unos marranitos. Su vida fue un ejemplo de cuidado y de respeto por todas las criaturas de la creación”, explicó el sacerdote Juan Carlos López, vocero de la Diócesis de Ciudad Juárez.
El sacerdote recordó, además, que San Antonio de Padua también tenía una gran relación con los animales, y parte de su espiritualidad era descubrir la mano creadora de Dios en la presencia de la naturaleza.
“Hay una anécdota en la que hace que un burrito se arrodille frente a la procesión del Santísimo, ya que en el pueblo en donde él estaba había un ateo que lo molestaba mucho y San Antonio le dijo: hasta un burro adora al Señor.”



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